Después de darse a conocer el pasado 23 de septiembre la quiebra del operador turístico Thomas Cook, compañías españolas del sector mostraron preocupación por las posibles afectaciones que esto les podría dejar. 

A una semana de la noticia, la industria hotelera en España señala que se encuentra en una grave situación debido a que varios hoteles están a punto de cerrar, ya que, entre el 30 y 70% de sus clientes procedian del touroperador británico.

Cerca de 500 hoteles dependían en gran medida de las relaciones con Thomas Cook, mientras que 100 de ellos trabajaban exclusivamente con la empresa.

De acuerdo con la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat) el total de impagos que deja esa quiebra en España supera la estimación inicial de 200 millones de euros. “Solo la suma de ocho cadenas roza los 100 millones”, señaló en entrevista para un diario español, Juan Molas, Presidente de la Cehat.

Asimismo, el costo para la repatriación de 600 mil turistas británicos, tendrá un costo aproximado de 100 millones de libras (113 millones de euros).

Mientras tanto en México, los hoteleros también muestran preocupación; según Roberto Cintrón Gómez, dirigente de la Asociación de Hoteles de Cancún y Puerto Morelos, existe una deuda que ya no se podrá cobrar, “se trata de un monto incuantificable, pues cada hotel tenía trato particular con la agencia”.

Por su parte, la Secretaría de Turismo de Quintana Roo (Sedetur) dio a conocer que entre octubre y diciembre de 2019 cerca de 24 mil 400 turistas europeos serían movilizados por Thomas Cook hacia el Caribe mexicano.

La empresa tenía conexiones hacia Cuba, México, Tailandia, China, Emiratos Árabes Unidos y las Islas Maldivas, pero uno de sus destinos más solicitados eran las Islas Canarias y Baleares (con 40% de la planta hotelera afectada) en España. Además operaba 100 aviones, 180 hoteles y complejos turísticos de marca propia, y más de 500 tiendas.