Semanas después del sismo del 19 de septiembre, los usuarios de edificios de oficinas ubicados en las zonas más afectadas como el corredor Roma-Condesa, comenzaron a buscar otros sitios cercanos a las colonias dañadas con el objetivo de no cambiar la dinámica de vida de los trabajadores.
De acuerdo con CBRE México, el sector corporativo, de comercio, usos mixtos e industrial presentaron 35 inmuebles con riesgo de colapso y/o con daños importantes, seis de los cuales se derrumbaron, siendo, principalmente oficinas clase B o C.
La búsqueda de propiedades clase A aumentó debido a que generan más confianza en términos de seguridad ya que se encuentran mejor equipados y son más nuevos a diferencia de las propiedades clase B o C, “el 91% de los edificios dañados fueron construidos con el código anterior, es decir, que el riesgo con los inmuebles clase A es mucho menor a medida de que los edificios sean más del código nuevo el riesgo baja de una manera importantecomentó, en entrevista para Inmobiliare, Yahir Sarmiento, Director de Gestión de proyectos de Cushman & Wakefield México.

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Cushman & Wakefield estima, para el cierre de este año, una demanda adicional de entre 200 y 250 mil metros cuadrados de oficinas en la capital del país, es decir, un incremento del 18% con respecto a las proyecciones originales. Las zonas con mayor demanda después del sismo fueron el corredor Reforma- Insurgentes, Periférico Lomas y Santa Fe.
Asimismo, el directivo comentó que la cercanía es un punto importante para elegir la ubicación de las nuevas oficinasa pesar de ubicarse en colonias más caras, la que mayor desempeño tuvo fue Polanco, se trata de un tema de cercanía, es la zona corporativa más cercana a la zona de afectación y la idea es que la dinámica no sea vea afectada”  
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Explicó que uno de los principales problemas de los inmuebles dañados -en septiembre de este año y en 1985- fue la carga excesiva de personas y la poca capacidad de desalojo. Finalmente, agregó que es necesario desarrollar conciencia  histórica para prevenir eventos como estos en el futuro  “lo que creo es que también va a ver un efecto a mediano plazo. Hay que prever que ese efecto positivo no se diluya. [Después de 1985]  Llegó un momento en que la gente tuvo mucho miedo durante 10 años y después se comenzó a diluir; con el tiempo no teníamos ni la más mínima precaución del espacio que teníamos como usuarios. Lo que debemos hacer como país es prever que eso no vuelva a suceder cuando las nuevas generaciones que no vivieron este evento, comiencen a llegar al mercado laboral”.
Texto por Mónica Herrera
Entrevista por Liz Areli Cervantes
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