De acuerdo con datos del “Indicador de horas trabajadas OCDE 2018” los mexicanos destinan dos mil 255 horas al año a sus labores, lo que representa un promedio de 43 horas a la semana. Adicionalmente se calcula que aproximadamente el 65% de los colaboradores tienen obesidad o tienen riesgo de padecerlo y un 20% sufren de hipertensión u otras enfermedades asociadas al entorno laboral como el estrés.

Como medida para contrarrestar el sedentarismo y las afectaciones en la salud que provoca, el objetivo del interiorismo es diseñar espacios para que los colaboradores se sientan en un ambiente de tranquilidad, relajado, que los motive positivamente a desenvolverse en su deber de manera confortable. Puede mejorar un espacio, ya sea un hogar u oficina, ayuda a afrontar los días de trabajo de una manera más positiva y equilibrada.

¿El diseño puede influir en la salud de los colaboradores?

De acuerdo con María Estela Varela, coordinadora académica del diplomado “La Percepción del Usuario en el Diseño de Espacios Habitables: enfoque de otras disciplinas”, un diseño arquitectónico pensado únicamente en la estética y no en la salud física y mental de sus usuarios podrían dejar secuelas a largo plazo.

En el proceso del diseño arquitectónico se debe incluir un contexto social y ambiental del lugar en donde se piensa construir, aclara Gilberto Muñoz Mercado, coordinador
general del programa impartido en la Universidad Nacional Autónoma de México -UNAM-.

Gilberto Muñoz Añade que existe una falta evidente de ética profesional y una poca empatía con las necesidades futuras del usuario, por lo que es prioritario planear un proyecto basado en el espacio y sus efectos en los individuos. Por tal motivo, los especialistas analizan los aspectos que se debe tomar en cuenta al planear un diseño.

La salud física del usuario. Un espacio con una mala configuración podría provocar padecimientos graves como cáncer de piel, insomnio o dolores de cabeza.

Salud mental. El espacio tiene una relación directamente proporcional con la psique del usuario. El lugar que habita genera emociones, sensaciones y comportamientos que pueden ser positivos o negativos.

La configuración del espacio. Para el arquitecto debe ser fundamental percibir cómo va a vivir el individuo en el interior de la estructura y no sólo preocuparse por la apariencia de ésta. La interacción de las personas con un objeto esencial como un inmobiliario producirá una experiencia que con el tiempo se volverá un recuerdo.

Diseño que genera valor

El diseño interior es el arte y la ciencia de entender el comportamiento de las personas para poder crear espacios funcionales dentro de un edificio. Es por eso que los  diseñadores de interiores tienen como objetivo darle integridad arquitectónica a las entrañas de un edificio, casa, oficina o un local comercial. Es además un elemento que aporta valor de uso y monetario.

De acuerdo con infor mación de -Gabriela Balcázar de la plataforma de bienes raíces Metros Cúbicos– “el interiorismo es principalmente una cuestión de gusto personal y de placer, aunque un espacio bien diseñado y pensado tendrá valor comercial, mejorará la calidad de vida y puede generar una gran sensación de confort”.

De tal manera que espacios diseñados de manera estratégica pueden rendir frutos incluso en temas de productividad. A continuación dos ejemplos de oficinas enfocadas en mejorar la calidad de vida de los colaboradores.

Por Alan M. Munguia

Este artículo es un fragmento de BIENESTAR Y DISEÑO INTERIOR ELEMENTALES PARA LA SALUD DE LOS USUARIOS, de la edición 109 https://inmobiliare.com/inmobiliare-109/