Este martes, Oscar Ruíz, del Instituto Mexicano para la Competitividad, IMCO, y Eugenio Riveroll, de Sin Tráfico, presentaron los resultados del estudio ‘El Costo de la Congestión: Vida y Recursos Perdidos’, realizado a través del análisis de datos que consideraba los patrones de traslado de las personas y el comparativo del nivel de congestión entre transporte público y automóvil. El objetivo fue contemplar las horas perdidas al año y el costo monetario total que genera la congestión vehicular en 32 ciudades mexicanas.

En palabras de Eugenio Riveroll, la investigación se planteó como punto de partida la necesidad de calcular cuáles son los impactos que tiene en el bolsillo de los mexicanos la creciente congestión vial que aqueja a múltiples metrópolis del país. De acuerdo con el estudio, cada persona de las 32 ciudades que se analizaron, pierde un promedio de 100 horas en sus traslados al año.

Foto: Inmobiliare

Asimismo, el estudio de Sin Tráfico e IMCO consideró que, tanto los usuarios de transporte privado como los de transporte público, resultan perdedores de la atención primordial que las gestiones y la iniciativa privada ponen al uso del automóvil, descuidando a los usuarios de transporte público. 

‘Las oportunidades perdidas de ingreso para los usuarios del transporte público representan 69 mil mdp al año, mientras que para los que utilizan automóvil representan 25 mil mdp anuales’, dijo Oscar Ruíz, de IMCO

Foto: Sipse

La metodología del estudio 

A partir de un rastreo de ‘big data’ se analizó la información obtenida a partir de 400,000 vehículos conectados, cuatro millones de teléfonos inteligentes, 10,000 sensores en las calles y 14,000 casetas, gasolineras y estacionamientos.

Utilizando un método de medición cuantitativa se lograron establecer los patrones de traslado de las personas y el nivel de congestión de 32 urbes.

Los resultados

En primera instancia, tanto IMCO como Sin Tráfico, identificaron que las ciudades mexicanas carecen de sistemas unificados de investigación para medir la congestión vial y sus efectos en la población, por lo que el diseño de políticas ha sido laxo. 

Los usuarios de transporte público son los mayores afectados por los embotellamientos, pagando el 73% de las pérdidas económicas que generan estos. En suma, el costo para los automovilistas y los usuarios de transporte público es de 94 mil mdp, lo que equivale a casi cuatro veces la renovación de la flota de autobuses de la CDMX y tres veces la inversión proyectada para la capital mexiccana en transporte público de 2018 a 2024.

Con relación a la calidad de vida, quienes viven más alejados de los centros urbanos gastan más en transporte y pierden más tiempo de su vida. En promedio, los automovilistas pierden 71 horas de su vida en congestionamientos y los usuarios de transporte público hasta 118. 

Las posibles soluciones

IMCO propone que una de las vías para aliviar los costos del congestionamiento el trabajar en conjunto con las autoridades y la iniciativa privada. Incluyendo una mayor inversión en transportes seguros y eficientes para la ciudadanía, así como desincentivar el uso del automóvil con medidas recaudatorias como tenencia e impuestos sobre las gasolinas.

Al momento, los resultados de la investigación se encuentran en proceso de difusión entre las autoridades correspondientes para la elaboración de futuras políticas públicas.

La infraestructura en movilidad y la nueva administración 

El domingo, el Paquete Económico 2020 reveló que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador destinará un presupuesto menor para el desarrollo de infraestructura carretera y centrará gran parte de sus esfuerzos el próximo año en la ampliación de red ferroviaria, el corredor transístmico y la Refinería de Dos Bocas. No obstante, en la Ciudad de México la prioridad será la movilidad de los capitalinos. 

La actual gestión de la capital mexicana trabaja en un plan de movilidad que tiene como objetivo la diversificación de opciones de transporte para los ciudadanos y la descentralización de las ciclovías, que se concentran en algunos de los corredores de estas zonas capitalinas. 

De cara a estas medidas, el IMCO y Sin Tráfico aspiran a trabajar con las diferentes gestiones, así como con el poder legislativo, para generar políticas más inclusivas en materia de infraestructura y movilidad.