Quienes desean invertir en bienes raíces no solo tienen una opción. 

Mientras que hay quienes prefieren el método tradicional, que consiste en acercarse a agentes de corretaje y comprar inmuebles, otros voltean a ver a las diferentes opciones para evitar ser el ‘único’ dueño de un bien raíz y diversificar su portafolio. 

Existen dos figuras financieras ‘en tendencia’ entre los conocedores del real estate: los Fideicomisos En Bienes Raíces e Infraestructura (Fibras en español y REITS en inglés) y entran al juego los crowdfunding inmobiliarios, que a través de la tecnología fintech facilitan la inversión en ciertos portafolios. 

Conoce las ventajas de cada uno de ellos. 

FIBRAS: un Fideicomiso en Bienes Raíces e Infraestructura, FIBRA, es un fondo de inversión, que puede ser privado o público. 

Al conformarse este tipo de figura, se establece que los inversionistas son tenedores de los activos y clasifican las inversiones como patrimonio. 

Al ingresar al fideicomiso, un inversionista recibe dividendos generados por concepto de ingresos. 

En México, existen FIBRAS privadas y públicas, las primeras bajo el ojo de la Secretaría de Hacienda del gobierno de Andrés Manuel López Obrador al considerarlas como herramientas para la evasión fiscal y las segundas reguladas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Foto: FUNO

Crowdfunding inmobiliario: se trata del nuevo jugador en el mundo de las bienes raíces. 

Quienes no son grandes fanáticos del riesgo, encuentran en esta figura de inversión, facilitada por el crecimiento de tecnologías financieras. 

En esencia, el crowdfunding surgió como plataformas en línea que permiten financiar proyectos y ganar el apoyo de capitales privados. Ejemplo de ello son iniciativas como Kickstarter y GoFundMe. 

A diferencia de los anteriores, las plataformas de crowdfunding inmobiliario permiten a los inversionistas tomar más riesgos e ir conociendo, al ritmo que ellos deseen, las bondades que ofrece el sector inmobiliario. 

Foto: Ya Encontré