Despega con velocidad la industria aeroespacial en México

21/06/2017
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Para 2017 se proyecta tener exportaciones por 8,000 millones de dólares; entre los retos de la industria está generar una cadena de proveeduría mexicana y continuar con la formación de talento con hambre de innovar en el sector.

La industria aeroespacial en 2016 realizó exportaciones por 7,164 millones de dólares. En menos de 10 años, México pasó del décimo al sexto lugar entre los países exportadores para la industria aeroespacial de Estados Unidos. La expectativa para 2017 es realizar exportaciones por aproximadamente 8,000 millones de dólares, dar 23% de valor agregado nacional, llegar a 60,000 empleos y más de 330 instalaciones industriales, de acuerdo con datos de la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial A.C. -FEMIA-.

De acuerdo con Alejandro Bravo, socio líder del sector aeroespacial de KPMG México, en los últimos 10 años han llegado más empresas a México que se especializan en el sector y contribuyen a la cadena de suministro. El estimado de la inversión extranjera directa -IED- en la industria aeroespacial de México es de aproximadamente 33,000 millones de dólares y su origen es 75% de Norteamérica y 25% de Europa, pero ya hay interés por parte de una empresa sudamericana para instalar una planta en México.

Con base en el estudio de KPMG International, Perspectivas Globales del Sector Aeroespacial y de Defensa 2016 -2016 Global Aerospace & Defense Outlook- donde 76 directivos de la industria Aeroespacial y de Defensa participaron, el 41% señaló que el crecimiento de sus empresas será una prioridad extremadamente alta en los próximos dos años; el 81% consideró importante la administración de costos y desempeño entre otras prioridades; el 47% planea realizar cambios a su cartera de productos, indicando que harán inversiones significativas para lanzar uno o más nuevos productos.

Para Federico Pérez Ponce, Secretario de Planeación y Vinculación de la Universidad Aeronáutica en Querétaro, describe al sector aeronáutico como uno de largo plazo, de alta tecnología con mucha estabilidad y que las inversiones en nuestro país dan empleos, tecnología y enseñanzas para el sector educativo.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados -AMPIP- hay 87 empresas de manufactura en el sector aeroespacial instaladas en México – de sus miembros asociados- con cifras al mes de mayo de 2017, se ve un dominio en el estado de Chihuahua con 28 empresas, seguido por Sonora y Baja California con 21, el resto distribuidos entre Querétaro, San Luis Potosí, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Yucatán.

En México se tienen detectados al menos cinco clústeres de industria aeroespacial: Baja California, Chihuahua, Monterrey, Sonora y Querétaro. De acuerdo con Sergio Barrera Sánchez, Director del Centro para el Desarrollo de la Industria Aeronáutica del Tec de Monterrey en Querétaro, ha habido 3 etapas en la conformación de la industria: las primeras empresas llegaron hace 50 años aproximadamente, ubicándose en Baja California; la segunda etapa aconteció en el tercer cuarto del siglo XX en Tijuana, dada su cercanía con Estados Unidos y el bajo costo que la ubicación representaba para la proveeduría; y la tercera etapa se dio cuando Bombardier y Zafrán comenzaron a buscar nuevos sitios en el mundo y llegaron a Querétaro. “Considero que deberá existir una cuarta etapa donde ya tengamos empresas propias que den servicio; para eso se debería consolidar la tercera, para que entren más Pymes y se conviertan en un proveedor de excelencia para las empresas instaladas, así como para otros países”.

Respecto a los clústeres aeroespaciales, el directivo adelanta que hay intentos por formar otros en Guanajuato, y en el caso de Jalisco, gracias a su infraestructura y trabajo relacionado con la tecnología, se podría desarrollar industria aviónica.

En complemento a lo anterior, Federico Pérez menciona que en Querétaro había sólo dos empresas desde la década de los años ochentas, una dedicada a los turbor reactores y la otra era General Electric, pero a finales de 2005, Bombardier anunció su llegada a México, detonando la industria en la zona. Ahora, se encuentran aproximadamente 45 empresas, notándose un importante incremento de la inversión extranjera directa en la región.

En cuanto a la industria aeroespacial en otros países, Sergio Barrera explica que hay otros en condiciones similares a las de México, luchando fuertemente por la atracción de capitales, como Turquía y Marruecos; respecto a América Latina, en Brasil está la empresa Embraer, que es un fabricante de equipos originales, aunque Argentina y Chile tienen industria aeroespacial, está enfocada al tema militar. Asimismo, el especialista revela que algunos países de Centroamérica los han buscado para tener asesoría y evaluar la posibilidad de entrar a la industria aeroespacial.

Federico Pérez detalla que en Querétaro hay empresas internacionales donde se ensamblan estructuras de metal, fibra de vidrio o carbono; otras se dedican a los trenes de aterrizaje y motores, ensambles de fuselaje, ala, estabilizadores o dan mantenimiento.

“Muchas de las empresas a las que llamamos fabricantes de equipo original –OEM- tratan de traer a sus Tier 1; un ejemplo es Zafrán, cuya nueva planta estará en operación próximamente para fabricar Tumblate, el cual será hecho principalmente de fibra de carbono para la línea de motores Elite, que serán sólo para exportación a Estados Unidos”, resalta Sergio Barrera.

Ventajas competitivas / mano de obra con alta especialidad

En repetidas ocasiones se ha destacado que algunos de los elementos atractivos para la instalación de las empresas extranjeras en México es el bajo costo en la mano de obra, y la ubicación estratégica de nuestro país con respecto a Estados Unidos.

Federico Pérez agrega que el país del norte es un mercado fuerte, porque hay mucha gente con la capacidad económica para comprar aviones particulares, siendo éste uno de los principales transportes. “México es un país que tiene una vocación industrial en otros sectores como la transformación y automotriz que han servido para formar ingenieros de calidad, ahora especializados en la industria aeroespacial”.

Del 100% de las exportaciones, 79% es para Estados Unidos, 7% para Canadá, 4% para Francia, 3% para Alemania y 7% para otros países. El origen de las importaciones es de 73%, que corresponde a Estados Unidos, 4% a Canadá, 8% a Francia, 3% a Reino Unido y 12% a otros, según datos de la Secretaría de Economía. Alejandro Bravo añade que en México hay un Plan Nacional 2020 donde se busca posicionar a nuestro país dentro de los jugadores principales en esta industria, la cual ha crecido a doble dígito en los últimos años.

En el mismo sentido, Luis Gerardo Lizcano, Director General de la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial hace una evaluación de la industria y considera que el crecimiento es muy sano debido a que en los últimos 12 años se han tenido crecimientos promedio anuales de 15%. Asegura que el principal motor para la industria es la disponibilidad de recursos humanos con ciertas habilidades, tanto de ingenieros como de técnicos especializados. “Los profesionales deben ser bilingües, contar con habilidades específicas, por ejemplo para el caso de maquinados de precisión necesitan saber leer planos, programar y mucha atención porque la industria maneja volúmenes pequeños y de variedad”.

En México hay 30 instituciones educativas formando talento para esta industria. De acuerdo con datos del Consejo Mexicano de Educación Aeroespacial -COMEA-, hay 52 programas ofertados y una matrícula de 11,000 estudiantes para el sector.

Del total de la oferta educativa hay cinco niveles con presencia en 12 estados de la República Mexicana: 25.8% de bachillerato, 9.1% Técnico especializado, 13.9% Técnico Superior Universitario, 49.9% Nivel superior y 1.6% Nivel posgrado. Federico Pérez enfatiza que México cuenta con el interés de los jóvenes para estudiar ingeniería y tecnología, contrario a lo que sucede en países de Europa donde ya no quieren estudiar estas carreras.

“En México se tiene un egreso de aproximadamente 100 mil ingenieros al año, y el perfil que las empresas requieren son muy especializados; por un lado está el diseño, para el que se necesitan ingenieros altamente calificados en software para realizar dibujos de componentes; para manufactura o fabricación se necesitan técnicos superiores universitarios, técnicos de manufactura básica como soldadores certificados, ensambladores de infraestructura que sepan colocar pernos, tornillos y remaches. Hemos detectado que se necesita personal para materiales compuestos como fibra de vidrio o carbono. La Universidad Aeronáutica en Querétaro –UNAQ- ha tenido la vocación de formar capital humano para este sector industrial.

Al estar cerca de la industria e inmersos en el clúster aeroespacial de Querétaro, hemos desarrollado distintos niveles educativos, formando más de 6,000 técnicos para las empresas sobre todo de Querétaro, y en 2009 iniciamos la formación de técnicos superiores”.

El Centro para el Desarrollo de la Industria Aeronáutica del ITESM en Querétaro, ayuda a tener la vinculación entre la industria y la academia. “Contamos con un Consejo Consultivo con los directores de Bombardier, Airbus, Presidente de Femia, Presidente del Clúster de Querétaro, por medio de los cuales nos retroalimentamos, para saber cómo debemos alinear los programas de estudio. En el caso de la industria, todavía hace unos años nos estaban solicitando que tuviéramos la carrera de ingeniero aeronáutico, sin embargo la posición que hemos tomado es ofrecer egresados de alta calidad en Ingeniería Mecánica, Ingeniería en Mecatrónica, Ingeniería Industrial, empeñándonos en áreas de manufactura tanto para la industria de aeropartes como en otras. Buscamos dar conocimientos profundos en la ingeniería de manufactura o mecánica, dando la especialización aeronáutica, dado que se manejan altos estándares y regulaciones muy cerradas”, detalla Sergio Barrera.

Alejandro Bravo coincide en que el camino es seguir invirtiendo en la capacitación de los técnicos e ingenieros. Afortunadamente ya hay universidades y centros enfocados a dar formación aeroespacial, y aunque se va avanzando, es importante seguir creciendo en este aspecto. En cuanto a la mano de obra, detalla que ha habido un crecimiento palpable: en 2013 se generaron 41 mil empleos; en 2014, 45 mil puestos de trabajo; y en 2015, 50 mil.

Retos para levantar el vuelo

Aunque todos los especialistas coinciden en que los avances se han dado de manera importante, gracias a la mano de obra calificada, ubicación estratégica e interés de las empresas por instalarse en el país, saben que esta industria apenas está despegando. Al respecto, Luis Gerardo Lizcano opina que se debe continuar con el crecimiento que hay y generar talento, así como integrar la cadena de proveeduría aeroespacial en México, donde hay otras áreas de oportunidad para hacer negocios, incluso para el desarrollo inmobiliario industrial.

Los retos son en todos los sentidos, porque en términos de innovación, ésta debe alcanzar la manufactura, la ingeniería, el diseño e incluso el mantenimiento, reparación y over hall, porque México puede competir en eso también. Se muestra enfático al decir que hay algunos huecos tecnológicos que están generando oportunidades de inversión tanto nacional como extranjera, y falta consolidar la proveeduría nacional, tecnologías y algunos procesos.

Federico Pérez está de acuerdo en que la cadena de proveeduría es un tema pendiente, así como encontrar la manera de que los jóvenes emprendedores puedan fabricar con sus conocimientos de ingeniería, un componente aeroespacial que pueda venderse a las compañías instaladas; es decir, producir nacionalmente para reducir la importación de partes. En cuanto a la innovación, destaca la urgente necesidad de que las universidades y centros de investigación en el país incrementen su capacidad para desarrollar tecnología, que permita tanto a empresas mexicanas como extranjeras innovar”.

“Vamos por el camino adecuado, pero se deben seguir buscando oportunidades para generar valor agregado y mejorar los procesos de exportación, para que las empresas quieran quedarse en México”, señaló Alejandro Bravo.

Evoluciona el diseño en aeropuertos

De 2015 a 2034 se entregarán 32,600 aviones nuevos de pasajeros y de carga; tan solo en 2016 hubo más de 3.57 mil millones de pasajeros aéreos, aproximadamente 34.8 millones de vuelos, cerca de 26,065 aeronaves comerciales, alrededor de 3,883 aeropuertos operando, 1,402 aerolíneas comerciales y 52,964 rutas, esto con datos del Anuario 2016-2017 de la Cámara Nacional de Aerotransportes, CANAERO.

Además, se menciona que la industria de aerotransporte aporta cerca de 2.7 billones de dólares al Producto Interno Bruto del mundo, y genera aproximadamente 62.7 millones de empleos a nivel mundial. Para los siguientes 20 años, se proyecta que habrá 100 millones de empleos y el aporte al PIB será cercano a los seis billones de dólares.

En el mismo documento se menciona el top cinco de pasajeros transportados por aeropuerto en 2016, donde Atlanta encabeza la lista con 101 millones 489,887 pasajeros; Beijing, con 89 millones 938,628 pasajeros; Dubai, con 78 millones 10, 265 pasajeros; Chicago, con 76 millones 942,493 pasajeros; y Tokio, con 75 millones 316,718 pasajeros. La Ciudad de México ocupa el lugar 45, con 38 millones 433, 288 pasajeros.

Se pronostica que para 2034 habrá un crecimiento importante de la clase media en los países emergentes, por lo que se agregarían dos millones de viajeros potenciales. En México se transportan más de 220 mil pasajeros diarios, hay 52 aeropuertos que dan servicio a 350 rutas nacionales y 450 rutas internacionales. Se cuenta con 360 aeronaves con una edad promedio de flota de 8.6 años, ocho aerolíneas en servicio regular nacional y 57 en servicio regular internacional.

A nivel mundial, se están registrando renovaciones en aeropuertos, o bien, la construcción de nuevos debido a la necesidad de generar mayor conectividad entre los países para fines de negocios o turísticos. Han quedado atrás las terminales aéreas con forma de caja, grandes pasillos infinitos con falta de color y poco confort para los viajeros.

Keith Thompson, Líder del área de especialización de Aviación y Transporte para Gensler Global, comenta que un elemento importante que está cambiando la experiencia en los aeropuertos es el uso de la tecnología, porque ésta ayuda a simplificar los procesos y quitar espacios, por lo que también se reducen los tiempos de procesamiento para los pasajeros y disminuye el estrés. La hospitalidad es otro factor presente, porque ya se usan acabados más finos, suaves y naturales, mayor presencia de luz y la tendencia es que el diseño responde a la cultura del lugar donde está el aeropuerto, pensando la experiencia de adentro hacia afuera de la terminal aérea.

Entre los mejores ejemplos del nuevo diseño resalta la Terminal 2 del aeropuerto de San Francisco, donde se hizo una renovación total, adoptando un aspecto más hospitalario; la zona del check-in tiene áreas más abiertas para que la gente pueda ver más allá, hay más asientos y mesas diferentes, así como áreas para estar en el aeropuerto, por lo que se permitió un flujo mayor y las áreas de comida se volvieron más amenas; además, fue el primer aeropuerto en tomar la iniciativa de tener una visión más sostenible al contar con Certificación LEED Oro.

En términos de sustentabilidad, lo que se certifica es la terminal aérea -porque el aeropuerto es un conjunto de edificios. La certificación no es fácil de conseguir, por la cantidad de requerimientos, pero la Terminal 2 de San Francisco lo logró por reutilizar el agua para usos secundarios, así como la optimización de luz natural. Un dato interesante es que el solo hecho de usar pisos de color claro puede reducir hasta 15% las cargas de energía.

“Algo que está sucediendo en las renovaciones es centrarse en la experiencia del pasajero que llega, y no tanto en el que sale del país; el cuidado de esta experiencia se ha abandonado, pues cuando el pasajero desciende del avión, prácticamente la salida es directa a la calle. Ahora, se buscan espacios más amplios y lugares más abiertos que propicien el encuentro. Uno de los grandes cambios es que la experiencia de llegar al país sea la misma que para los que salen“, explica Keith Thompson.

En Asia se encuentran los aeropuertos más nuevos del mundo, porque fueron construidos apenas hace 20 años, mientras que en Estados Unidos se edificaron hace 60, por lo que se aprecian más renovaciones en dicho país. “Asia es la zona donde hay un mayor énfasis en el diseño de sus aeropuertos, el cual consideran una ventaja competitiva; y no sólo se preocupan en dar una buena experiencia al usuario, sino en operar bajo estándares muy altos, para ser calificados como los mejores, así se aprecia en la Terminal 2 del aeropuerto de Icheon en Corea del Sur, actualmente en construcción”, enfatiza el Líder del área de especialización de Aviación y Transporte para Gensler Global.

 

 

 

Por Catalina Martínez Quintero

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