A lo largo de 2018, el sector de bienes raíces mantuvo activo el sector de la construcción en México mientras el desarrollo de obra pública disminuyó por el cambio electoral. La inversión privada en construcciones comerciales, residenciales y de oficinas se disparó en varias ciudades en México y los gobiernos locales comenzaron a implementar el Plan Nacional de Vivienda en sus planes de desarrollo urbano. Este plan, junto a la Ley de Asentamientos Humanos, define la construcción de ciudades verticales y compactas para incrementar la calidad de vida de los ciudadanos. Todos estos cambios han impulsado la creación de nuevos tipos de desarrollos inmobiliarios urbanos, así como los planes de negocios de muchos desarrolladores.

Regenerando el centro de las ciudades.

Las ciudades de México están en constante transformación, una situación que se ha incrementado en los últimos tiempos. Ciudades como Monterrey y Guadalajara, excluidas de estos cambios, se enfrentan ahora a los mismos problemas que la Ciudad de México, mientras que ciudades más pequeñas como Querétaro, Tijuana y Puebla ya han comenzado a mostrar síntomas de un crecimiento acelerado.

Gabriel Ballesteros, socio de Ballesteros y Mureddu, considera que la activación de un plan de desarrollo urbano sólido debe ser el primer paso para revitalizar las ciudades y al mismo tiempo ayudar a las autoridades a mantenerse al tanto de los cambios y así predecir nuevas necesidades. “Los planes de desarrollo urbano deben estimar cuántas ciudades necesitan regenerarse, completarse y expandirse para definir de mejor forma los incentivos y mantener el equilibrio. El resultado es una ciudad viva, compacta y activa”, señala. Ballesteros ofrece dos ejemplos de ciudades que logran este equilibrio: Ciudad de México y Aguascalientes. “Con todos sus problemas, la Ciudad de México ha llevado a cabo un gran trabajo al rescatar, regenerar y reconectar los espacios públicos”, explica. Otra ciudad destacada por Ballesteros es Guadalajara, que se ha enfocado en la rehabilitación y regeneración de espacios urbanos, además de desarrollar espacios industriales y agroindustriales; asimismo, un sector inmobiliario cada vez más floreciente enfocado en la vivienda residencial; un claro ejemplo es Zapopan, donde se concentran los bienes raíces comerciales del llamado Silicon Valley mexicano. En cambio, señala que Querétaro ejemplifica lo que no se debe hacer, ya que según sus palabras ha crecido sin planificación.

Las áreas urbanas emergentes del país con las tasas de crecimiento más altas durante el periodo 2010-2015 son el Área Metropolitana de Querétaro (2.8 por ciento), el Área Metropolitana de Puebla (1.6 por ciento) y el Área Metropolitana de Tijuana (1.1 por ciento). Estas ciudades han experimentado un alto crecimiento debido al desarrollo industrial automotriz y manufacturero, pero comparten el mismo desafío de la densidad urbana. Cada una de ellas tiene una densidad de entre 77 y 96 habitantes por hectárea, con una población a punto de alcanzar los 2 millones de personas. Su objetivo, pues, es desarrollar infraestructura para así satisfacer las demandas de sus ciudadanos sin caer en los mismos errores que en otras ciudades.

Para incrementar su densidad de población, los gobiernos están cambiando los planes parciales y usos de suelo, decisiones destinadas a fomentar el desarrollo de vivienda vertical en zonas céntricas. Estos espacios, antaño convertidos en el corazón de las comunidades, se están reactivando en varios estados a través de desarrollo inmobiliario, mejorando a su vez la movilidad peatonal y el surgimiento de espacios públicos. Un claro ejemplo es Monterrey, donde algunos desarrolladores han empezado a interpretar el centro de la ciudad como una oportunidad de inversión alejada de San Pedro Garza García, localidad que ha capturado la gran mayoría de la inversión inmobiliaria en los últimos años.

Sin embargo, los desarrolladores de vivienda no son los únicos atraídos por el crecimiento vertical de las ciudades, ya que los desarrolladores comerciales han aprendido de los cambios de consumo que se han producido en países como Estados Unidos; esto les ha llevado a adaptar nuevos conceptos para satisfacer las necesidades del cliente mexicano.

Por Brenda Salas, Senior Industry Analyst at Mexico Infrastructure & Sustainability Review

Este es un fragmento del artículo DOWNTOWNS: UN FUTURO VERTICAL Y DE USO MIXTO, de la edición 111 http://inmobiliare.com/inmobiliare-111/