La ciudad de Ekaterimburgo -originalmente llamada Yekaterimburgo- sede del último partido de la selección mexicana en la fase de grupos de Rusia 2018, es la frontera natural entre Europa y Asia; y destaca por ser uno de los puntos industriales, científicos y culturales más importantes del mundo. Durante tres siglos se ha desarrollado como centro de la industria minera de los Urales y Siberia.

Es la cuarta ciudad más poblada de Rusia después de Moscú, San Petersburgo y Novosibirsk; se encuentra en la vertiente oriental de los Montes Urales a lo largo del río Iset, lo que la ubica en el lado asiático de la nación rusa. Así mismo, se ha convertido en destino favorito de los turistas gracias a la combinación de edificios actuales, palacios del siglo XVIII y XIX.

Imagen de archivo

El diseño y estilo de las edificaciones de Ekaterimburgo, hacen de la ciudad una de las mejores del país para disfrutar de la arquitectura de diferentes estilos. Una de las edificación más emblemáticas es la Catedral de la Sangre Derramada, ubicada donde el último zar de Rusia y su familia fueron asesinados.

La Iglesia de la Ascensión, también destaca por su fachada azul y es de las más antiguas de la ciudad que se salvó de ser destruida en la era soviética. Entre los edificios llamativos, se encuentran el Consejo de Minería, la Iglesia de Alexander Nevski y el Ayuntamiento, en el cual destacan los símbolos soviéticos y comunistas de la cúspide.

Iglesia de la Ascensión,
Rusia

Por otro lado, Ekaterimburgo es la tercera ciudad de Rusia con mayor número de  teatros tras Moscú y San Petersburgo, un ejemplo es El Teatro Nacional de Ópera y Ballet, uno de los más antiguos construido con estilo barroco.

Por Mónica Herrera