La irrupción de empresas tecnológicas en el ecosistema financiero mundial no ha sido menor. De acuerdo con datos de Investopedia, el valor de capitalización de las FAANG (Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google) asciende a poco más de 1.3 billones de dólares. Actualmente, las acciones de estas compañías son un motor del mercado accionario en el mundo y su influencia trasciende a varios sectores. 

Para los bienes raíces, las tecnológicas han significado una derrama importante de inversión. Desde espacios para oficinas corporativas hasta centros de almacenamiento de datos, por lo que se convierten progresivamente en inversionistas potenciales del mercado inmobiliario.

Foto: The Street

En un comunicado dirigido al sector financiero, Sundar Pichai, CEO de Google, explicó que la plataforma invertirá un estimado de 13 mil millones de dólares para desarrollo de oficinas y centros de almacenamiento de datos. “Esta inversión significa la creación de cerca de 10,000 empleos en el sector de la construcción en los estados de Nebraska, Nevada, Ohio, Texas, Oklahoma, Carolina del Sur y Virginia”. Las oficinas centrales de Google se encuentran en Santa Clara, California, y representaron una inversión de 319 millones de dólares. 

Este jueves, Associated Press dio a conocer que Amazon está a punto de concretar la construcción de un nuevo centro de embalaje en Idaho con dimensiones aproximadas de 850,000 p².  La empresa de Jeff Bezos genera ingresos anuales estimados en 232 mil millones de dólares y da empleo a alrededor de 647,000 personas.

La gentrificación que llega de mano con las tecnológicas

A pesar de que gobiernos e inversionistas locales aplauden la expansión inmobiliaria de las FAANG, existen detractores. En 2018, Google decidió abandonar el desarrollo de un nuevo ‘campus’ en Berlín ante protestas que acusaban a la empresa de ‘forzar la gentrificación de vecindarios ‘.

En el área metropolitana de San José, California, activistas acusan a la tecnológica de ‘haber orillado a un alto costo de vivienda y a la expulsión de residentes que no pueden pagar el costo de ser vecinos de Google’.