Las oficinas están transformándose de espacios de trabajo simplemente a espacios de servicios que soportan a las empresas.
En los años recientes el diseño de espacios para oficinas ha evolucionado y sigue aún en este proceso, la llegada de nuevas empresas asociadas principalmente a la tecnología ha generado puestos de trabajo que otrora fueron impensables, aunado a esta circunstancia, la llegada de nuevas generaciones al mercado laboral y la creciente necesidad de las empresas de atraer y retener talento han producido esta revolución en el planteamiento de los espacios para oficinas.
Quienes hemos presenciado la aparición de empresas que hasta 2003 no existían como: Facebook, Twitter, Youtube, Uber, Airbnb, Instagram, Snapchat, etcétera y otras que ya existían como Google han irrumpido con nuevas formas de planear sus espacios y valorar a sus empleados. Muchas de estas empresas y otras, que ahora mismo se están formando, han sido fundadas por jóvenes emprendedores cuya visión no tiene prejuicios sobre cómo deben ser los lugares de trabajo; en cambio los han imaginado como mejor les funciona y les hace más productivos.

Imagen de archivo

Ahora bien, como hemos mencionado anteriormente, la generación que está ahora mismo incorporándose al mercado de trabajo y, es más, a los puestos de mayor jerarquía donde se toman las decisiones importantes, han comenzado a inundar de cambios los espacios de trabajo y se ha producido una creciente necesidad de repensar el diseño, ante la imperiosa necesidad de darle significado y sentido al trabajo.
Hasta hace no mucho tiempo, el debate se centraba entre el espacio abierto y cerrado de trabajo, la altura de las mamparas divisorias, el espacio personal, el sistema benching para estaciones de trabajo. Más recientemente, los espacios colaborativos, la productividad e incluso, la felicidad de quienes ocupan los espacios de trabajo. Ahora con el coworking vemos gran influencia en el diseño de las nuevas oficinas; espacios sin asignación personal, tecnología integrada que facilita la comunicación y relación entre las personas y los grupos de trabajo, provocar los encuentros casuales en ámbitos propicios.
Para poder echar un vistazo al futuro, tenemos que entender hacia dónde se está moviendo el concepto del trabajo derivado de la estructura organizacional y cómo ésta sigue evolucionando. Jacob Morgan, futurista y escritor ha analizado diversas compañías y encontrado que hay 14 principios que describen de manera general las organizaciones del futuro:

Cada una de estas características vistas por Morgan darán forma a las nuevas organizaciones, inclusive de empresas ya establecidas; por ejemplo CBRE, la empresa de servicios inmobiliarios más grande del mundo, cuenta con más de 87 mil empleados a nivel global; ha cambiado por completo su política del uso del espacio, de acuerdo con Georgia Collins quien es Senior Managing Director y Co-Líder de la estrategia para el cambio de los espacios de trabajo; el uso de la tecnología y su integración transparente para el usuario, la adopción de espacios de trabajo no asignados y múltiples opciones de espacios colaborativos son el resultado del trabajo del equipo liderado por Georgia. Sin embargo, también tuvieron que enfrentar vicisitudes y mucha renuencia de algunos empleados; algunos inclusive, amenazaron con renunciar ante la perspectiva de un cambio que, además de difícil comprensión, restaba mucha de la jerarquía que una oficina privada proporciona; no obstante, el paradigma ha cambiado y las nuevas generaciones no buscan símbolos de estatus ni elementos visibles de reconocimiento; por esta razón para ellos el cambio fue irrelevante. Al final, según explica la propia Georgia, muchos de aquellos detractores, no sólo no se fueron, sino que se han adaptado a las nuevas oficinas y han visto los beneficios que para ellos tiene esta nueva política. Como ella misma dice: “a nadie le gusta el trayecto a Disneylandia pero todos gozan al llegar allí”.
Imagen de archivo

Otro gran paso que está sucediendo es la relación cada vez más simbiótica entre los inquilinos y sus “caseros” –Landlord-, algunas empresas han formado un concierge interno para sus empleados y el landlord ha creado su contra- parte; funciona más o menos así: el concierge interno resuelve necesidades que restan tiempo a los empleados, por ejemplo, organización de reuniones de trabajo, puesta a punto de salas de reunión, reservaciones en espacios externos para eventos, viajes de trabajo, renta de autos, etcétera. Por otra parte, del lado del landlord: la administración propia del edificio, servicios de vallet parking, lavado de autos, llenado de tanques de gasolina, transportación desde y hacia afuera del edificio, servicios de catering, espacios de trabajo temporales, salas de reunión o eventos mayores, etcétera.
Esta relación crea lazos entre los inquilinos y el landlord que a su vez refuerza el vínculo con los empleados de las empresas; es decir, lo que vemos es que ya no solamente se trata del edificio y su ubicación, se trata de la atracción y retención de los inquilinos con servicios que les resultan significativos. Las oficinas, como vimos anteriormente, están transformándose de espacios de trabajo simplemente a espacios de servicios que soportan a las empresas.
Por Luis Fernández de Ortega
También lee
Elementos de decisión de grandes usuarios de oficinas

Diseño inteligente de edificios de oficinas