Hay que ver el seguro de daños, de la vivienda, como una herramienta financiera, económica a mediano y largo plazo que en caso de una eventualidad es muy benéfico tenerlo.

Por parte de la Asociación Mexicana de Seguros –AMIS– se trabaja en tres puntos fundamentales, el fortalecimiento de las políticas del aseguramiento, promover la cultura de contar con documentos actualizados y fomentar la salva- guarda de los inmuebles dentro de la vivienda vertical – edificios–.

“En una pérdida total, tú tienes que demostrar que eres el dueño. Hay gente que dice “¡Ahí vivió mi abuelita! ¡Mi abuelita me regaló la casa!” Pero nunca se hizo el cambio legal, nunca se hizo el cambio con escrituración a nombre del dueño o de la dueña (…) Es un problema porque yo te voy a indemnizar pero yo necesito que me compruebes que eres el dueño legal de la vivienda”, advierte Marco Antonio de la Rosa, gerente de Daños de la AMIS.

Aunado a ello, evidencia otra de las principales problemáticas que se presenta dentro de la Ley Condominal, donde para poder registrarse a la Asociación de Condóminos son necesarios ciertos documentos que incluye un seguro de daños del condominio.

“Aquí el tema es que si en su momento, se hizo la sociedad condominal, se contrató la póliza de seguro y a lo mejor ese año duró vigente, pero al siguiente año no hay ratificación; muchos vecinos dijeron, yo ya no quiero pagar el seguro, pues se canceló esa póliza; hay tantos casos también que hoy día no están registrados entonces un tema fuerte es que en un condominio no todos tienen seguro”.

Ante esto, es fundamental que el sector trabaje en una iniciativa para instaurar de manera obligatoria el seguro entre todos los inquilinos de un edificio. De la Rosa exhorta en que “hay que ver el seguro de daños, de la vivienda, como una herramienta financiera, económica, a mediano y largo plazo, que en caso de una eventualidad como lo sucedido el año pasado, es muy benéfico tenerlo”. El seguro es un instrumento asequible y es vital conocer que éste no sólo es utilizable tras una catástrofe.

Por: Danae Herrera

Este artículo fue publicado originalmente en la edición 107. Consúltalo completo aquí: http://inmobiliare.com/digital/INMOBILIARE-107.pdf