La llegada a México de las plataformas que facilitan la intermediación en el mercado de hospedaje, tales como Airbnb, HomeAway, Wimbdu y Booking, por mencionar 

algunas, ha ampliado la oferta de espacios de alojamiento en el país. Tan sólo en Cancún existen más de cuatro mil 700 propiedades listadas en Airbnb, y las proyecciones de crecimiento para finales de 2018 están en el orden del 20 al 30% de acuerdo con Hundredrooms.com. Sin embargo, el marco jurídico aún no se ha adaptado del todo a estas nuevas tecnologías, lo que podría afectar la seguridad de los rendimientos de dichas inversiones.
Empíricamente se puede dividir el nuevo inventario de habitaciones en dos grupos: el primero es producto de la llamada economía compartida, se compone por personas que rentan un cuarto de su casa o bien su departamento algunos fines de semana al año; el segundo es producto de un negocio especulativo, se compone por inversionistas que adquieren inmuebles con la finalidad de explotarlos a través de rentas vacacionales / hospedaje en lugar de rentas tradicionales.

Fuente: airdna.co (15 septiembre 2017)

Este segundo grupo ha propiciado un nuevo nicho de negocio inmobiliario. Por un lado, los inversionistas están adquiriendo vivienda -departamentos principalmente- con la finalidad de explotarla a través de estas plataformas y por el otro, los desarrolladores están produciendo inventario que busca satisfacer las necesidades de este nuevo nicho.
Fuente: airdna.co (15 septiembre 2017)

Las tasas de retorno de una propiedad explotada a través de rentas vacacionales—las cuales a su vez se han potenciado con la llegada de las plataformas digitales—pueden significar retornos adicionales -antes de impuestos- de entre 1.5 a 8% por encima de un esquema de renta tradicional. Sin embargo, a la fecha no hemos observado que los precios de los inmuebles hayan sido afectados considerablemente por este potencial incremento en los ingresos derivados de la explotación de esas propiedades.
Fuente: airdna.co (15 septiembre 2017)

Ahora bien, el marco jurídico no está adaptado a esta nueva forma de explotación inmobiliaria. En la mayoría de los casos, la regulación es confusa y complicada de cumplir. Dependiendo de la ubicación del inmueble en el cual se presta el servicio de hospedaje, podría ser necesario la obtención de licencias y/o permisos de funcionamiento.
Por  Héctor Fernández Torres,  Socio en Schondube Abogados, S.C.
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