Precios de automóviles, televisiones y combustible que México envía regularmente a Estados Unidos, podrían ser sólo algunos de los productos con mayores afectaciones por las declaraciones del Presidente Donald Trump de imponer nuevos aranceles para las importaciones mexicanas.

De acuerdo con Trump, este impuesto deberá entrar en vigor el 10 de junio, iniciando en un 5%, mismo que podría llegar a aumentar hasta 25 por ciento. El arancel se justifica jurídicamente en la Ley de Poderes Económicos para Emergencias Internacionales de Estados Unidos y éste incrementaría a 10% el 1 de julio, 15% el 1 de agosto, 20% el 1 de septiembre y hasta 25% el 1 de octubre si las acciones del gobierno mexicano no logran resolver la crisis migratoria.

Sin embargo, grupos empresariales americanos, consideran la acción como un movimiento equivocado, debido a que el principal impacto sería en la inflación y el consumo. Se ha comprobado que los aranceles impuestos por EE.UU. en el último año se han traducido en mayores costos para los importadores y consumidores estadounidenses, no para los exportadores. En el mediano plazo, podría haber un impacto negativo en las expectativas de resultados de las empresas que afecte la confianza de los mercados y eventualmente de consumidores.

Por su parte, el gobierno mexicano buscará llegar a un acuerdo que beneficie a ambas economías. Las exportaciones mexicanas a EE.UU. suman 346 mil millones de dólares al año,  un arancel de 5% implicaría un aumento de 17.3 mil millones; si el arancel es de 25% sería de 86.5 mil millones de dólares, según estimaciones de Intercam Casa de Bolsa.

Asimismo, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, destacó que las medidas que busca implementar el gobierno estadunidense serían caras para ambas naciones, pues restarían competitividad comercial y no acabarían con la migración.