Las bienes raíces en Estados Unidos son consideradas como una ‘inversión segura’ debido a su poca volatilidad y los aumentos en su plusvalía; sin embargo, son acompañadas de cargas fiscales por lo que es importante analizar con detalle antes de adquirir una propiedad o hacerse de un portafolio de inversión. 

Uno de los impuestos que causa debate es el llamado flipping house tax, que consiste en un gravamen a aquellas personas identificadas como compradores de vivienda con propósitos de generación de capital.

De acuerdo con Accounting Web, portal especializado en impuestos de la Unión Americana, el flipping house tax aplica dependiendo del perfil de quien adquiere un inmueble. Mientras que las personas que obtienen una propiedad con fines de revenderla al poco tiempo son gravados de forma ordinaria por el fisco, quienes lo hacen con propósitos de tomar ventaja de la plusvalía, son objeto de impuestos directos a la ganancia histórica del bien raíz

Foto: USA Housing

La fórmula que quiere amortiguar el crecimiento en el precio de vivienda

Con las elecciones de 2020 asomándose en los Estados Unidos, existen propuestas que quieren evitar los ‘estratosféricos’ aumentos al precio de la vivienda y una de ellas viene de Bernie Sanders, quien aspira a la candidatura Demócrata para derrocar a la presidencia Republicana de Donald Trump. 

En su plan de gobierno, Sanders explica que su estrategia para fomentar la asequibilidad de vivienda consiste en un impuesto de 25% a quienes se dediquen al negocio de especulación con los precios inmobiliarios, así como un 2% adicional para aquellos que tengan más de una casa y no la ocupen

Al respecto, Andrew Syrios, experto en bienes raíces y finanzas personales, explicó en su blog que el imponer mayores gravámenes a los especuladores resultaría en un error que “afectaría gravemente al sector bienes raíces, porque ellos ya pagan impuestos en su recaudación personal. Se les condonan hasta 250,000 dólares de ganancia, pero cuando el ingreso es superior, la oficina fiscal puede cobrar hasta un 37%. Un impuesto adicional sería mortal para la industria”.