Dentro de los objetivos de responsabilidad social pactados por las industrias, la reducción en el consumo de recursos y emisión de gases de carbono se posicionan como prioritarias. Como apoyo para el logro de estos objetivos, las empresas pueden realizar sus operaciones en espacios físicos que conjunten estrategias sustentables y faciliten operaciones eficientes.

Existen diversos programas internacionales con metodologías comprobadas que aportan a las organizaciones industriales en la creación de espacios con una mitigación en su impacto ambiental, siendo la Certificación LEED -Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental, por sus siglas en inglés- el más utilizado a nivel global. De acuerdo con el USGBC –Consejo Estadounidense de la Edificación Sustentable, por sus siglas en inglés-, organismo creador del programa LEED, este sistema de evaluación ha demostrado ser un eficaz vehículo de renovación para las construcciones industriales,
impactando positivamente a las comunidades aledañas, el entorno natural y la rentabilidad financiera de estas inversiones.

Con más de un mil 750 proyectos industriales certificados LEED a nivel global, y otros 2 mil 700 en proceso, la apuesta por espacios industriales sustentables -de nueva creación o existentes-, ha sido comprobada por numerosas empresas de clase mundial, mismas que han experimentado ahorros en el consumo de agua, energía y recursos, mientras incrementan el valor de sus activos y
gozan un retorno de inversión superior al convencional.

El desarrollo de las edificaciones industriales sustentables se consolidó en México en el año 2012 con “Tenaris Tamsa Expansión”, convirtiéndose en el primer proyecto certificado LEED de manufacturación pesada a nivel mundial. Esta fábrica de tubos de acero localizada en Veracruz reportó un ahorro de más del 21% en electricidad y de más de la mitad de consumo habitual de agua, convirtiéndose así en nuevo referente internacional.

Actualmente, las industrias están aprovechando ecotecnologías emergentes y el intercambio abierto de información para la creación de industrias que operan con principios de responsabilidad social y economía circular. Un ejemplo de cómo esta interconexión global se conjunta para crear construcciones de alto rendimiento y el máximo aprovechamiento de los recursos es la “Central Termoeléctrica Pesquería”, ubicado en Nuevo León. Este notable proyecto de importante magnitud fue desarrollado con preciso detalle y gracias a la unión de esfuerzos simultáneos de especialistas de Grupo Techint, ubicados en México, Italia, Estados Unidos e India. Entre las actuaciones de sustentabilidad que posee este campus industrial destacan 5 edificios con certificación LEED, y donde se puede evidenciar, como uno entre muchos ejemplos, el tratamiento y reincorporación de 100% de las aguas residuales y pluviales, logrando un consumo nulo del agua potable municipal.

Las empresas que han adaptado y trasladado sus modelos de negocio hacia la Industria 4.0 gozan de una proactiva y rentable integración de las iniciativas propias de sustentabilidad, favoreciendo un flujo consciente de sus operaciones. La obtención de resultados de cálculos de la huella de carbono en tiempo real, analíticas inteligentes, consumos energéticos, filtros de seguridad en la cadena de suministro, prevención o detección temprana de fugas son apenas algunos de los múltiples beneficios de las industrias de la cuarta revolución industrial.

Bioconstrucción y Energía Alternativa -BEA-, empresa consultora pionera y líder en el mercado latinoamericano de Edificación Sustentable y Certificación LEED, aporta valor al desarrollo de proyectos inmobiliarios industriales rentables, con simultáneos beneficios a la sociedad y al medio ambiente. BEA participa en iniciativas de vanguardia y proyectos modelo a escala global para el entorno construido sustentable.

Por César Ulises Treviño

Este artículo fue de la edición 108 http://inmobiliare.com/inmobiliare-108/