Recientes investigaciones realizadas por la Universidad de Harvard, revelan resultados notablemente positivos en lo que concierte al desarrollo inmobiliario residencial, donde se especifica que con el comportamiento actual de la economía estadounidense, se ha llegado a un crecimiento estable, como resultado de la alta demanda de vivienda.

Los números destacan un notorio aumento en operaciones y cierres de compra venta de vivienda, donde a diferencia del sector de renta residencial (que se ha mantenido prácticamente estancado), el inventario de vivienda para venta no da abasto por el nivel de demanda que hay, ya que existen muchas más personas que desean comprar que la cantidad de unidades disponibles, y ese tiempo de espera da como resultado el excesivo incremento en las rentas al punto de que los arrendatarios gastan un promedio de 30% de sus ingresos mensuales sólo en alquiler, lo que genera que miles de familias no la estén pasando bien, pues en muchos casos los ingresos no son suficientes para cubrir tales costos.

Más allá de las cifras positivas en la óptica general de la economía, aún existe una prevalente crisis de vivienda accesible en Estados Unidos, donde los factores que dan vida a este fenómeno son consecuencia de los arrendadores de ingresos altos que mantienen, en general, el mercado de las rentas por los cielos, originando con ello un duro golpe al bolsillo de personas con ingresos medios y bajos. Con el alza en la compra venta de viviendas y condominios, el número de personas que rentan ha decrecido, y aun así los precios de alquiler siguen creciendo a un 3.6% a nivel nacional.

Este peculiar comportamiento funciona de la siguiente manera: En primera instancia, los arrendadores se dan el lujo de subir las rentas, dado que prevalece la demanda a pesar de los aumentos; en segundo término, la estadística indica que cada vez hay más personas con ingresos altos que prefieren rentar al precio que sea; y en tercer lugar, la gran mayoría de las construcciones de nuevos desarrollos multifamiliares han estado ajustándose al mercado, por ejemplo, en 2018 el 19% de departamentos en multifamiliares se rentaban a $2,018.00 dólares mensuales en promedio.

La tendencia en rentas de bajo costo se concentran principalmente en inmuebles viejos, ya que tienen más posibilidad de ser demolidos que renovados, y que terminarán por convertirse en construcciones nuevas a costos superiores, lo que es otra de las principales razones de la reducción al 17% de la oferta en rentas de bajo costo desde 2011.

Solamente el 9% de los departamentos nuevos en 2018 tenían un precio de renta menor a los $1,050.00 dólares mensuales, donde menos del 4% se rentaban por menos de $850.00; lo que significa, en resumen, que menos del 3% de las unidades nuevas han sido accesibles para las personas de ingresos medios y bajos.

Los desarrolladores inmobiliarios están en espera de las nuevas generaciones de compradores, tales como los millenials, y definitivamente los cambios en el comportamiento demográfico no son sinónimo de una catástrofe en la industria, donde históricamente siempre hay cambios. Es evidente que la falta de vivienda accesible en Estados Unidos ha tenido un efecto negativo en este grupo poblacional que vive precisamente la etapa de mayor productividad y poder adquisitivo en su vida.

Los desarrolladores inmobiliarios también han sido afectados de alguna manera por todos estos cambios, ya que, por ejemplo, el precio de los terrenos en las principales ciudades de Estados Unidos ha tenido un aumento considerable; donde el costo promedio de un terreno para construir una casa habitación era de $159,800.00 dólares en el año 2012, y aumentó a $203,200.00 en 2017, solamente por el terreno; y este incremento da como resultado la reducción de casas construidas.

En Estados Unidos, un gran número de adultos entre 25 y 35 años de edad no se han ido de casa de sus padres, e inclusive están regresando, y aunque este fenómeno siempre se ha dado no ocurría como es en la actualidad; aparte que las personas de la tercera edad o adultos mayores se quedan más tiempo en casa, desmintiendo cualquier estadística o análisis demográfico de hace un par de décadas.

La migración de todas partes del mundo, ya sea primera, segunda o tercera generación, también son factores que se reflejan notoriamente en las cifras de la industria inmobiliaria, y crean tendencias inclinadas a determinados mercados.

En resumen, la construcción de vivienda continúa, la demanda de vivienda va al alza más que nunca, y las tendencias y comportamientos varían mucho en poco tiempo.

Comprar, vender o invertir en bienes raíces es una actividad constante que mueve la economía de cualquier país, y Estados Unidos no es la excepción.

Por Jorge Ahuage, Director General de Ahuage Realty Group.

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