BBVA Bancomer expresó, mediante su informe Situación Inmobiliaria México del primer trimestre de 2019, que el monto financiero hipotecario de diciembre de 2018 creció sólo 1.1% en términos reales respecto a 2017, “Si bien este crecimiento fue modesto, ello reflejó una reactivación por parte de la banca comercial que creció 5.9%, impulsada por crédito para pago de pasivo y liquidez, y no propiamente en créditos para adquisición”.

“La vivienda de interés social y media se contrajeron, mientras que la vivienda residencial repunta al final del año. Adicional, las hipotecas promediaron un monto de 4.5% mayor en 2018 en comparación al 2017, siendo la banca la que reporta el mayor incremento que fue de 9.1 por ciento”.

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Además mencionó que en la segunda mitad de 2018, la confianza del consumidor se recuperó y tanto la generación de empleo como la masa salarial mantuvo crecimiento, sin embargo esto no fue suficiente para acelerar el mercado.

Durante el año anterior, los seis municipios del país con más hipotecas para adquisición son urbanos y se caracterizan por una alta actividad económica: Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco, Estado de México, Querétaro y Guanajuato.

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CDMX y Nuevo León acumulan más del 60% del total del portafolio hipotecario bancario, esto debido a que son las entidades con las viviendas de mayor valor y por lo tanto la hipoteca promedio más alta. Una diferencia entre esos dos estados es que la primera ciudad mencionada no tiene oferta de interés social y el segundo estado tiene una oferta más diversificada.  

BBVA también mencionó que en términos de morosidad, ninguno de los estados del país tiene un índice mayor al 4 por ciento. Morelos tiene la mayor proporción de cartera vencida, pero con sólo 3.8%; por su parte Nayarit es el más bajo con únicamente 1 por ciento.

En cuestión de construcción, el sector crecerá este año por arriba del 2% siempre y cuando se cumplan las obras energéticas y de transportes propuestas por el Gobierno Federal. En 2018 el ciclo de la construcción se acortó, lo cual dio como resultado un crecimiento de 0.6 por ciento; la edificación bajó su ritmo y sólo avanzó 1.3% debido a un estancamiento de las obras residenciales y una menor actividad de edificación productiva; por su parte la obra civil mantuvo una caída de 5.8% en obras de comunicaciones y transportes.

Si el actual Gobierno cumple con sus presupuesto de este año, “existe una perspectiva positiva para la construcción de obras energéticas. En conjunto, los años de contracción en la obra civil han llevado a que la inversión pública como porcentaje del PIB se ubique en mínimos históricos, lo cual compromete la capacidad de crecimiento de la economía en el mediano plazo”.   

Cabe señalar, que el Presidente Andrés Manuel López Obrador tiene previsto iniciar la construcción de proyectos de infraestructura, transporte y turístico; como la ruta del Tren Maya que unirá los estados del sureste de México y la refinería petrolera en el municipio de Dos Bocas, en Tabasco, sólo por mencionar.