Las ciudades ocupan el 2% del territorio del planeta donde viven más del 50% de la población mundial y donde se genera el 80% del PIB. En México, según datos de la CONAPO, el 80% de la población nacional vive en ciudad y se espera que en 2050 esta cifra aumente a un 88%, lo que implica un gran reto para el sector vivienda y el correcto desarrollo urbano del país, así lo refiere Ana Paula Fernández, directora general de Initiatives for Sustainable Development (ISD).

Ante la demanda de la población, la construcción de vivienda en las ciudades es un factor trascendente; desde el punto de vista de la economía, la vivienda representa el 6% del PIB, siendo uno de los motores más importantes para el país. De acuerdo con Sara Topelson de Grinberg y Topelson Arquitectos y su reporte anual “Estado Actual de la Vivienda en México”, tan sólo en 2017 se registraron 1 millón 31 mil 85 acciones de vivienda en todas las modalidades, con una inversión total de 351 mil 603 millones de pesos.

Por ello, para los expertos, la política de vivienda es un reto compartido de los tres órganos de gobierno y la meta principal será crear entornos integrales, “debe centrarse en la reconversión de áreas subutilizadas, los usos mixtos, el mejorar la infraestructura de transporte, una solidificación incluyente, una mejora en la asequibilidad y ubicación”, destaca Topelson.

“Es necesario generar estrategias que integren a las diversas escalas de gobierno para atender: precios, créditos, vivienda en renta, política de vivienda, demografía y ubicación, temas todos trascendentes para el sector”.

Por su parte, José Shabot, fundador de Quiero Casa, empresa con una participación del 12% en el mercado de vivienda de la Ciudad de México, señala que es claro que la población va a seguir migrando a las ciudades y ello implica para metrópolis como la CDMX, un crecimiento de la mancha urbana y una mayor verticalización.

“Es un hecho que la vivienda es el principal eje de bienestar social (…) Creo que ha mejorado el desarrollo de vivienda en nuestro país en los últimos años, ha sido un desarrollo más policéntrico dentro de los centros de ciudades, un desarrollo de vivienda que cada vez cuida más los temas de sustentabilidad e infraestructura”.

Con referencia a lo anterior, Shabot destaca la labor que hoy realiza la actual Jefa de Gobierno de la ciudad, quien busca generar menos complejidad y mayor transparencia, sin embargo, recalcó que cuando las normas de usos de suelo son complejas y restrictivas, se provoca que el costo de la tierra sea más caro, por ende se necesitan políticas que permitan que el suelo se pueda utilizar para los usos que requieren las zonas en las ciudades, meter usos mixtos, promover el desarrollo de terrenos baldíos y con ello desinhibir el que los terrenos sean un candado que encarezca el desarrollo de la vivienda.

Indica que otro tema que genera un reto para el sector es la gran desconfianza que hay entre la sociedad civil, las autoridades y la iniciativa privada, pues de no consensuar desarrolladores inmobiliarios con las comunidades y con el gobierno, esa desconfianza se acaba traduciendo en un precio más alto para los consumidores.

Como responsables de la construcción y el desarrollo de la ciudad, los inmobiliarios, de acuerdo con Shabot, deben implementar mejor tecnología, sostenibilidad y propiciar un acercamiento con la comunidad, trabajando de manera transparente y con calidad. Por el otro lado, la ciudad debe poner las herramientas necesarias para mejorar los servicios y generar la claridad que se requiere.

“Le pongo un voto importantísimo de confianza a esta nueva administración en términos de buscar un país que acabe con la corrupción y con la falta de transparencia, porque eso mata cualquier iniciativa de planeación y cualquier plan de desarrollo que hace el gobierno (…) Creo que eso es clave para una planeación urbana adecuada”, subraya el empresario inmobiliario.

Por Danae Herrera

Este es un fragmento del artículo POLÍTICA PÚBLICA PARA UNA MEJOR CIUDAD de la edición 112 http://inmobiliare.com/inmobiliare-112/