Este sábado 1 de diciembre, se inició una nueva etapa en la historia política del país, Andrés Manuel López Obrador tomó protesta como el presidente número 65 de México. Luego del tradicional protocolo en el Congreso de la Unión, recibió la banda presidencial y emitió su primer mensaje a la nación con la promesa de un cambio radical y profundo en el país, al tiempo que realizó una fuerte crítica al modelo económico neoliberal. Posteriormente, se dirigió al zócalo capitalino donde lo acompañaron miles de simpatizantes y los representantes de 68 pueblos originarios, los cuales le entregaron el bastón de mando, que simboliza poder y jerarquía.

En el discurso emitido desde el corazón de la Ciudad de México, estableció que se aplicará una política de austeridad republicana y se apoyará a los productores del país para que reciban precios justos por sus productos. Para lo cual se fomentará la actividad pesquera en las zonas costeras y rivereñas. También comentó que ya se iniciaron los preparativos para sembrar árboles frutales y maderables, en un millón de hectáreas, para crear 400 mil empleos permanentes y así arraigar a los productores en sus lugares de origen.

 

El impuesto que se cobra por la extracción de minerales será regresado a las comunidades mineras, y añadió, que actividades como el fracking estarán prohibidas. Asimismo, revocará la reforma energética y no se aplicarán aumentos a los combustibles, únicamente aumentarán de acuerdo con la inflación. “El plan es que cuando tengamos rehabilitadas las 6 refinerías y esté funcionando la nueva refinería de Dos Bocas, Paraíso, Tabasco, cuando ya no estemos comprando gasolina en el extranjero, entonces vamos a bajar los precios de los combustibles”, expresó el mandatario como uno de sus compromisos.

No obstante, afirmó que será respetuoso con la autonomía del Banco de México y de sus políticas para evitar que haya inflación y devaluaciones. El Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi), se convertirá en el Banco de Bienestar y va a tener sucursales en todo el territorio nacional para que los pueblos más apartados puedan acceder a los recursos que les otorgue el Estado.

Entre los planes que pretende impulsar el nuevo gobierno está la descentralización de las secretarías federales en distintos estados de la república, “porque todo el país es México”, reiteró el presidente. Este proceso se llevará a cabo de manera voluntaria sin afectar a los trabajadores al servicio del Estado, otorgándoles facilidades para la adquisición de vivienda, educación para sus hijos, atención médica y seguridad social.

Uno de los puntos clave de su gestión será fomentar el turismo para crear fuentes de empleo, iniciando desde este mes de diciembre un programa de mejoramiento urbano en las colonias marginadas de los centros turísticos. “Es una pena que haya lugares turísticos con hoteles de 5 estrellas, hoteles de gran lujo y al mismo tiempo colonias marginadas sin agua, sin drenaje, sin pavimento, sin alumbrado público, en la pobreza. No queremos esos contrastes”, afirmó. Dicho programa se pondrá en marcha en Los Cabos, Puerto Vallarta, Bahía de Banderas, Acapulco y Solidaridad, Quintana Roo.

Para impulsar el sureste del país se construirá el Tren Maya, ya que estará ubicado en la región con más potencial turístico por su importancia arqueológica. Además, se creará un corredor económico comercial en el Istmo de Tehuantepec, para unir el puerto de Salina Cruz con el Puerto de Coatzacoalcos, lo que dará la ventaja de unir el océano Pacifico con el Atlántico. En ese corredor el precio del gas y de la energía eléctrica serán más bajos y se darán incentivos fiscales para instalar plantas ensambladoras que generen empleos.

Se comprometió que en tres años se resuelva la saturación del aeropuerto de la CDMX, “…para entonces ya estarán funcionando las vialidades, dos pistas nuevas y la terminal de pasajeros en la base aérea de Santa Lucía”, con lo cual argumenta, se salvará el lago de Texcoco y se ahorrarán 100 mmdp.

Por último, en el mes de enero se construirá la zona libre en los 3,180 km de frontera con Estados Unidos, desde Matamoros hasta Tijuana, una franja de 25 km de ancho que se convertirá en la zona libre más grande del mundo, lugar donde se aumentará al doble el salario mínimo y se bajarán los impuestos, el IVA del 16% al 8% y el ISR del 38% al 20%, para generar mayor inversión en la zona. Estos proyectos se someterán a consulta y aprobación de la ciudadanía y se buscará no afectar el medio ambiente. Con estás acciones se inicia la llama “cuarta transformación” del país.