México se ha convertido en los últimos años en un país líder en materia de negocios Fintech, tomando en cuenta que, casi 700 empresas de este tipo residen en Latinoamérica y 394 se encuentran operando en nuestro país; las cuales abarcan diferentes servicios como lo son préstamos, remesas, pagos, seguros, crowdfunding y sus variantes en el sector de bienes inmuebles como lo son las Proptech y el crowdfunding inmobiliario.

Recientemente, ha crecido el interés de muchas personas emprendedoras por abrir uno de estos negocios cuya principal virtud es la de mover dinero en la web. Sin embargo, antes de iniciar la apertura de una Fintech primero se deben conocer las regulaciones y procesos legales para operar sin problema una empresa de este tipo. Para ello, el Managing Director y CMO de Coru.com, Sebastián Medrano Gallo, da algunos puntos de vista.

Ámbito legal

La “Ley Fintech”, ya está operando en México desde 2018, lo que eso significa que busca regular el sector de la tecnología financiera y es de suma importancia que todos aquellos emprendedores de negocios fintech la conozcan a profundidad.

Un requisito importante es solicitar una autorización a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) para poder abrir la empresa, esto debe incluir un plan de negocio que explique las operaciones que se realizarán, así como las comisiones que se cobrarán por los servicios y las características de su sistema tecnológico. Para todo ello se recomienda asesorarse con un experto en materia legal.

A pregunta expresa de Inmobiliare sobre si las Fintech deberían estar regularizadas ante organismos oficiales bancarios y de crédito, Sebastián Medrano advierte que a pesar de los esfuerzos que ha realizado la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), la regulación sigue siendo un área gris y tiene mucho espacio para interpretación.

“Las fintechs deben cumplir el marco legal en el que se encuentren en el momento y estar dados de alta en las instancias oficiales requeridas por la ley. Asimismo, deberían trabajar de la mano con los entes regulatorios para definir un marco legal en donde haya protección a los usuarios pero no se entorpezca la disrupción tecnológica”, aseveró.

Elegir el tipo de fintech

Según datos de la Fintech Radar México, los segmentos predominantes en el país son el de pagos y remesas, junto con el de préstamos, lo cuales representan el 40.7% del total de startups.

La regulación actual, comenta Sebastián Medrano, establece que existen cuatro ramas del sistema financiero mexicano: la asesoría, el fondeo colectivo (crowdfunding), los pagos electrónicos y los activos virtuales, conocidos también como “criptomonedas”. Es primordial saber a cuál de estas se encaminará la próxima fintech.

Dónde operar

A pesar de ser una industria tecnológica que gracias al Internet puede llegar a casi cualquier lugar, es muy recomendable conocer la ubicación geográfica donde queremos desarrollar una Fintech. Un estudio realizado por Finnovista indica que la Ciudad de México acapara el 61% de startups en el país, seguido por Guadalajara con el 9% y Monterrey con el 6%.

El experto de Coru.com agrega que es importante realizar estudios e investigaciones de mercado para evaluar el posible impacto que la empresa tenga en determinado lugar. Asimismo, recomienda establecerse en ciudades emergentes donde el éxito será garantizado a diferencia de las grandes capitales donde la competencia es dura.

Financiamiento

Como toda empresa que inicia operaciones, un financiamiento adecuado es básico para su desarrollo. En el último lustro el “fenómeno Fintech” alcanzó su mayor intensidad creándose en ese periodo el 70% de estos negocios; lo que da como resultado que su financiación vaya al alza.

Tan sólo la inversión global a estas startups aumentó a 111.8 mil millones de dólares en 2018, un 120% más que los 50.800 mil millones de dólares de 2017, según el informe KPMG Pulse of Fintech.

No obstante, Sebastián Medrano Gallo advierte que es recomendable probar el modelo de Fintech a desarrollar antes de buscar algún respaldo de fondos de inversión; agrega que no es bueno adquirir deudas de ese tipo si la empresa no cuenta con una cartera de clientes básica o no tiene definido un conjunto servicios básicos.

Riesgos que se pueden correr

Típicamente las fintechs obtienen dos tipos de capital para operar: deuda (que corresponde a posible defualt sobre el financiamiento) y operación. Los fondos de capital privado son conscientes de este riesgo y lo contemplan dentro de sus proyecciones financieras en el retorno sobre su inversión. En otras palabras, es un riesgo controlado.

Sobre este asunto, y a petición de Inmobiliare, Sebastián Medrano agrega que existen cinco tipos de riesgos:

Riesgo de Mercado y Legal: Al momento de sacar su producto o servicio a mercado objetivo, esté no esté preparado regulatoriamente o culturalmente para su adopción.
Riesgo de Modelo de Negocio: El modelo de negocio que se planteó desde el principio no es suficientemente llamativo para el mercado.
Riesgo de Operación: Al momento de ejecutar la idea, el equipo y la ejecución fallan en entregar resultados tangibles.
Riesgo Financiero: La compañía se queda sin dinero antes de lo esperado y no logra obtener inversión adicional.
Riesgo de Inversionistas: Los inversionistas actuales no son receptivos a buscar alianzas o fondeos adicionales.

Con información de Coru.com