El arte de ser agente inmobiliario involucra conocer variedad de disciplinas y ramas del conocimiento, tales como el Derecho Fiscal, Derecho Civil, Derecho Notarial, Valuación Inmobiliaria, Psicología, Arquitectura, Contabilidad, Administración, entre varias más, lo que requiere una enorme preparación.

México es un país en el que predomina la actividad inmobiliaria como segunda o tercera profesión en el otoño de la vida laboral de las personas, siendo esta, una excelente opción productiva para seguir en el radar de la actividad económica. Como consecuencia de lo anterior, los agentes inmobiliarios comienzan su trayectoria ubicados en el sector residencial por la facilidad de captar sus primeros clientes en el entorno en el que se desenvuelven.

Esta tendencia de comenzar en el sector residencial provoca que muchos agentes no conozcan la actividad de otros sectores, el sector residencial resulta tan seductor que los agentes dejan a unos cuantos el enorme sector relativo a la intermediación industrial.

La comercialización de naves industriales y terrenos para la construcción de parques industriales son el día a día de los agentes establecidos en sitios privilegiados por la inversión, y si debemos dar un ejemplo de ello, el Bajío Mexicano es el mejor. Su geografía y orografía resultan privilegiada y su economía ha sido principalmente potencializada por el sector automotriz.

La llamada “zona dorada del país” ha sido aprovechado por empresas multinacionales que establecen sus centros de operaciones principalmente en los estados de Querétaro, San Luis Potosí, Aguascalientes y Guanajuato. El estado mexicano, tan sólo del 2013 al primer trimestre de 2018, captó 10,100.2 millones de dólares de Inversión Directa Extranjera proveniente de Japón, en donde el principal destino de esta inversión fue en el bajío mexicano; esto ha provocado una enorme demanda y necesidad de ocupar grandes porciones de tierra para ejercer sus actividades comerciales, siendo natural que los agentes inmobiliarios de esas zonas han experimentado el crecimiento y la necesidad exponencial de tierra para industria y por ende sufrieron una especialización poco ortodoxa sobre el tema.

El agente inmobiliario mexicano tiene que aprovechar los espacios que requiere este sector y los empleos que han generado en el país, tener siempre presente que comerciar con inmuebles de giro comercial genera un potencial de comisiones de alto valor, sin perder de vista que incursionar en este ramo hace necesaria una profesionalización profunda y especializada que pocos emprenden, no por falta de oportunidades o de centros para desarrollar estos conocimientos, si no por temor de no salir de su zona de confort y atreverse a conocer este nicho de negocios.

Actualmente AMPI y otras instituciones ofrecen capacitación sobre la intermediación en el sector industrial, todo agente inmobiliario que quiera mantenerse vigente y en crecimiento constante debe “aprobar” esta asignatura lo más pronto posible.

Por Lic. Arturo González CEO Pulso Inmobiliario TV

Este artículo es de la edición 111 http://inmobiliare.com/inmobiliare-111/