Elevar la competitividad turística de México se traduce en mejorar la calidad en los servicios, en dotar a las ciudades y destinos de infraestructura inmobiliaria, así como de hiperconectividad de primer nivel, en cuidar y proteger el entorno natural, el patrimonio cultural. Se traduce también en buscar un desarrollo turístico, urbano e inmobiliario sustentable, ordenado y responsable que, finalmente, deje atrás las prácticas voraces que tanto daño han hecho al país, a sus habitantes y recursos.
Sectores de vanguardia, sectores que continúan innovando y no dejan de experimentar y apostar por nuevas tendencias, para Lamudi las áreas de oportunidad que tiene el turismo y sector inmobiliario en México son enormes.

Jalisco. Imagen de archivo

La Era Digital ha venido a romper los paradigmas de todos, el comercio electrónico se ha convertido en un motor de transformación, hoy es posible reservar hotel, avión, hacer recorridos por las ciudades de nuestro interés a través de una conexión de internet.
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Páginas como Airbnb han llegado a demostrar que en cuestiones turísticas no está todo dicho, su presencia permite al turista nuevas alternativas de hospedaje, nuevas formas de descubrir los destinos, de vivirlos. La existencia de portales de este estilo ha hecho que el sector hotelero ponga más énfasis en el desarrollo de la micro-hotelería: lugares donde se privilegian los espacios comunes, la convivencia entre huéspedes, cercanía, cotidianidad y el propio estilo de vida de los destinos.
Imagen de archivo

Los complejos turísticos residenciales se han posicionado también, como una excelente inversión sobre todo para los extranjeros pues ofrecen altos niveles de plusvalía y suelen suponer una inversión 50% menor que si se decidieran a comprar algo parecido en sus lugares de origen.
Los centros de hospedaje, el llamado multihousing o habitaciones de estancia prolongada son cada vez más requeridos por ejecutivos e inversionistas extranjeros y nacionales que habitan las ciudades donde su empresa decide establecerse; quedarse habitando dos, tres, seis meses o un año es el plan de muchos de ellos y planean hacerlo en un ritmo de vida que requiere un lugar que ofrezca amenidades, servicios y buena ubicación.
Multihousing. Imagen de archivo

Para Lamudi, la tendencia a construir bajo la fórmula de usos mixtos o compartidos une de nueva cuenta al sector turístico e inmobiliario. En las grandes ciudades, así como en ciudades secundarias cada vez es más común que las comunidades planeadas incluyan en su interior hoteles, de igual manera lujosos y modernos centros comerciales con torres departamentales y corporativas cuentan ya con un hotel de alguna prestigiosa cadena. En Ciudad de México el lujoso desarrollo Chapultepec Uno integrará a oficinas con residencias y al exclusivo The Ritz Carlton en los pisos 36 al 47.
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Tiempos compartidos, propiedad vacacional, segundas casas en ciudades emergentes o turísticas a manera de inversión van popularizándose en México, turistas sudamericanos provenientes en su mayoría de Colombia, Argentina y Brasil apuestan su dinero en ciudades o destinos atractivos para los visitantes pues en ellos, la posibilidad de un retorno más inmediato de la inversión crece.
San Miguel de Allende. Imagen de archivo

Finalmente, el turismo de retiro, consolidado en ciudades como Tuxtla Gutiérrez y San Miguel de Allende, se vislumbra como una gran área de oportunidades, después de todo, México es un país de jóvenes hoy, pero en el 2050, de acuerdo a las proyecciones de envejecimiento trazadas, 30% de su población tendrá más de 65 años.
Por Lamudi
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