La vivienda deshabitada en México es un fenómeno que ha llamado la atención de los analistas del sector, así como de diversas instituciones como la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), que recientemente ha puesto en marcha el Programa de Mejoramiento Urbano (PMU), el cual intervendrá 14 ciudades y cuya inversión asciende a 8 mil millones de pesos. El Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda (Infonavit) es otro interesado en el tema, ya que la mayor parte de los inmuebles abandonados corresponden a su cartera vencida.

De acuerdo con el Colegio de la Frontera Norte, entre las principales factores asociados a dicho fenómeno se encuentra la recesión económica global del año 2008, la política habitacional dirigida a fomentar la producción de vivienda nueva y su impacto en la sobreoferta; así como el incremento de la violencia en regiones del país, principalmente en la zona norte, donde se torna aún más complejo, ya que no sólo se observa vivienda desocupada sino también vandalizada. Estudios especializados han identificado que los altos niveles de abandono contribuye a la concentración de crímenes violentos, sobre todo homicidios.

Cabe mencionar, que justo en los estados del norte del país, es donde se localiza la proporción más grande de abandono, en parte, debido a la reforma política nacional de vivienda que impulsó la conexión entre el empleo asalariado y los créditos hipotecarios, razón por la cual recibieron el mayor número de créditos al contar con la proporción más alta de Población Económicamente Activa (PEA).

Otras de las causas que se han identificado en el abandono residencial es la falta de infraestructura, servicios y acceso adecuado a transporte; además de la pérdida de empleo, cambio de trabajo o migración.

En México el tema de la vivienda deshabitada captó la atención a partir del año 2000, cuando alcanzó una tasa de 16 por ciento, indicador alto en comparación con otros países de América Latina como Guatemala (11 %), Costa Rica (10 %) y Bolivia (4 %). Los últimos datos sobre el tema corresponden al XIII Censo de población y vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que se realizó en el 2010, el cual arrojó que más de 500 mil casas estaban abandonadas o invadidas.

Provive, empresa enfocada en rehabilitar y vender vivienda abandonada, asegura que los conjuntos urbanos que han caído en una lógica de deterioro propician principalmente problemas como el abandono de vivienda, el daño patrimonial y la invasión de propiedades. Asimismo, en el ámbito social generan una falta de pertenencia, mayor inseguridad, indiferencia y depresión. En cuanto a los riesgos económicos que conllevan está la cartera vencida, adjudicaciones o pérdida patrimonial, lo que no permite el desarrollo de un mercado secundario. Mientras que en la parte ambiental provocan la formación de basureros clandestinos, plagas y focos de infección. En general un conjunto habitacional deteriorado significa una baja calidad de vida y un panorama desolador para las familias ante la pérdida del valor patrimonial.

Regeneración urbana y recuperación del entorno

En este contexto, la regeneración urbana y recuperación del entorno aparece como una solución, y tanto Sedatu como el Infonavit han insistido en que son las vías para abordar el fenómeno. El director general de Sedatu, Román Meyer Falcón, expresó en el marco de su informe de los primero 100 días que, el rescate de espacios públicos es una de las prioridades para fortalecer las comunidades a través del sano esparcimiento y convivencia pacífica.

Un ejemplo de la recuperación de espacios públicos que ha llevado a cabo el programa PMU de Sedatu, es el Parque las Huertas ubicado en Huajuapan de León en el estado de Oaxaca, donde se invirtió 2.5 millones de pesos para limpiar e iluminar el espacio y así beneficiar a 2 mil 140 personas.

Por su parte, para abordar el problema del abandono de vivienda el Infonavit ha anunciado un rediseño del modelo del instituto, ya que tan sólo en el 2018 perdió 245 millones de pesos en las diferentes subastas de vivienda deshabitada que tuvo que realizar. Carlos Martínez Velázquez, director general del organismo, comenta que se está trabajando para presentar en abril la Política Nacional de Recuperación de Vivienda, que considera en los casos más extremos la demolición de hogares erigidos en sitios incorrectos y con falta de infraestructura.

No obstante, la Alianza para la Regeneración Urbana (ARU) hace hincapié en que ambos conceptos van más allá de arreglar el aspecto físico de las comunidades y barrios, se trata de “buscar trastocar la esencia misma de las familias que habitan los sitios para cambiar la cara de las zonas que parecen sin esperanza”, lo cual remite a una reorganización de las relaciones sociales y de poder.

Por Xareni Xafra

Este es un fragmento del artículo VIVIENDA ABANDONADA Y REGENERACIÓN URBANA de la edición 113
http://inmobiliare.com/inmobiliare-113/