Tres especialistas explicaron por qué la arquitectura sustentable debía entenderse como un cambio de cultura: empieza en el diseño, reduce impactos ambientales y necesita viabilidad social y económica.
Juan Carlos Baumgartner, socio fundador de SPACE; Fátima Chavarría Cifuentes, de Colectivo MX; y Gustavo de las Heras Izquierdo, de Revitaliza Consultores, compartieron distintas perspectivas sobre el avance de la construcción sustentable en México.
Para Baumgartner, el objetivo es dañar lo menos posible al ambiente y crear espacios que afecten en menor medida a sus usuarios. Chavarría amplió la definición: un proyecto sostenible debe satisfacer las necesidades presentes sin comprometer a las generaciones futuras y equilibrar ecología, sociedad y economía. De las Heras destacó que las decisiones abarcan desde la elección del sitio hasta los materiales.
La sustentabilidad comienza en el diseño
Baumgartner señaló que buena parte de los criterios de certificación se relacionan con los interiores. Por ello, documentar las decisiones desde las primeras etapas es determinante: la obra ejecuta un proyecto que ya debió prever energía, agua, materiales, reciclaje y calidad del ambiente interior.
La expansión de profesionales acreditados y de edificios certificados convirtió a LEED en un estándar de mercado. Un inmueble con menores costos de operación puede adquirir más valor y exigir a sus ocupantes nuevas prácticas.
Ciudad compacta y equilibrio social
De las Heras defendió el reciclaje de terrenos y estructuras existentes para reducir la expansión urbana y la extracción de materias primas. Una ciudad compacta, con recorridos a pie o en transporte público, también disminuye las emisiones asociadas al automóvil.
Chavarría añadió que México requiere respuestas adaptadas a su diversidad climática. Además del consumo energético, un proyecto debe estudiar orientación, vientos, captación pluvial, movilidad, isla de calor y disponibilidad de servicios.
La redensificación sólo funciona si la regulación del suelo evita la especulación y garantiza agua, drenaje, electricidad, transporte y salud. Así, la arquitectura sustentable deja de ser una moda y se convierte en una responsabilidad de diseño y de ciudad.