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Azoteas: ¿deben ser sólo verdes?

Imagen publicada en Inmobiliare, edición febrero-marzo de 2015

Las azoteas pueden reducir el consumo energético, administrar mejor el agua de lluvia y convertirse en amenidades que aporten valor a un desarrollo inmobiliario.

La infraestructura verde llevó a arquitectos y desarrolladores a reconsiderar las cubiertas de los edificios. En México, las condiciones económicas y climáticas limitaron el uso de azoteas completamente vegetadas, pero también impulsaron soluciones adaptadas a la realidad local.

La transformación de losas inertes en espacios de uso permite incorporar jardines, asadores, albercas, áreas de juego, pistas para correr y zonas de descanso. En desarrollos de uso mixto, estas superficies pueden convertirse en un diferenciador para residentes, huéspedes, visitantes y trabajadores.

Beneficios ambientales y comerciales

El artículo documentó que las propiedades aislantes de una azotea verde pueden disminuir el uso de energía. También señaló que la capa vegetal protege los materiales de la cubierta y ayuda a reducir la presión sobre el drenaje al retener y desacelerar el agua de lluvia.

La escasez de suelo y el aprovechamiento de la densidad reforzaron el concepto de la “quinta fachada”: superficies abiertas que responden a una intención ambiental y ofrecen áreas de convivencia a un costo menor que el de nuevos espacios cerrados.

Diseñar para que el espacio se use

La planeación debe partir de las actividades y del flujo de los usuarios. En extensiones grandes, los destinos y recorridos ayudan a activar las áreas intermedias; un concepto claro facilita que las personas se apropien del lugar.

El diseño también debe considerar a todos los grupos. En vivienda, los niños pueden activar los espacios cuando cuentan con áreas para correr y jugar. En oficinas, una cubierta puede ofrecer un lugar para comer, despejarse o trabajar fuera del entorno habitual.

Más allá de su componente sustentable, las azoteas representan una oportunidad para crear ambientes de recreación, convivencia y descanso que aporten valor tangible a la propiedad y a quienes la utilizan.

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