Chris Downey es un arquitecto de San Francisco que ha demostrado que la arquitectura está obligada a considerar a las personas invidentes en cualquier proyecto. De acuerdo con el experto la vista no es algo vital para habitar un inmueble, por lo que, “…no deberíamos asumir que todas las personas que acuden a un edificio cuentan con todas sus capacidades”.

El arquitecto perdió la vista en 2008, tras una operación cerebral. Después de este acontecimiento y al no ver más, pensó que su carrera se había acabado. No obstante, al año siguiente de esta situación se involucró en unas clases que se impartían a militares estadounidenses que también habían perdido la vista. Espacio que le dio la oportunidad de entender que, a la arquitectura en general, le hace falta poner más atención a la movilidad de quienes no pueden ver. Por lo que esto, despertó un ímpetu en Downey, convirtiéndose en pionero de la arquitectura para personas ciegas o con debilidades visuales.

Estados Unidos existe un sistema para facilitar los movimientos y la autonomía de los usuarios no videntes: el ADA. Estándares que buscan la no discriminación y establecen los parámetros mínimos de diseño para incluir a toda persona. 

Diseño para invidentes y débiles visuales

Las legislaciones en contra de la discriminación, han obligado a muchos edificios a que cuenten con mapas hápticos, direccionales, señales de accesos, rutas de emergencia y salidas, ya sea en bajo o alto relieve. Implementando el braille comúnmente en señalamientos, directorios, registros, etc.

Sin embargo, Downey lo ha llevado un paso adelante, ha sumado a su trabajo diario una impresión con relieve para poder sentir los planos y no leerlos. Además, los cambios que él realiza sobre lo ya impreso los hace con pequeños trozos de cera moldeables, que se adhieren a la hora de trabajo.

Al respecto, el arquitecto ha expresado: “Antes enfocaba el diseño hacia cómo se veía un espacio y ahora, por el contrario, estoy más preocupado por cómo se sienten las texturas de los materiales, la temperatura, la acústica o incluso el olor de un determinado lugar”. 

Para él, tanto el diseño como la construcción se les debe considerar como un todo sensorial para  quienes no pueden ver o tienen dificultades para hacerlos, el braille está bien, pero es una herramienta más.

Downey dice, por ejemplo, que “dejar una separación entre el edificio y la calle para que las personas discapacitadas puedan sentir y escuchar con su bastón” es una decisión simple, pero que cambia por completo la experiencia.