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Negocios

El as bajo la manga de la industria corporativa

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El Branding es un término que escuchamos muy seguido en el mundo de los negocios, pero que a veces entendemos poco debido a que abarca mucho.

Para que cualquier negocio subsista o sea exitoso, debe existir una estrategia detrás. Muchas veces ésta se da de manera espontánea; sin embrago, hoy en día, ningún inversionista que se considere serio entraría a un negocio sin conocer la planeación desde un inicio.

No es secreto, desde hace mucho en el mundo del Real Estate: oficinas, escuelas, restaurantes y comercios, están incorporando el diseño como parte de una estrategia integral y 100% necesaria.

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Cada que regresamos a un restaurante, centro comercial u hotel, lo hacemos (quizás de manera inconsciente) porque alguien lo planeó así. Sin darnos cuenta, ese alguien decide de manera cuidadosa cómo nos vamos a sentir en cierto lugar: si vamos a estar relajados o activos, concentrados o dispersos, con apetito o ganas de gastar, y hasta la cantidad de tiempo que vamos a pasar ahí. Los diseñadores sabemos cuánto aguanta tu cuerpo en x o y posición, qué luz y colores causan cierto estado de ánimo y qué olores provocan cierta sensación.

Lo anterior no es nada nuevo, para entender la psicología del ser humano y el comportamiento de nuestros clientes, es necesario irnos un poco atrás en la historia. Como expone Yuval Noah Jarari en su libro Sapiens, el ser humano es capaz de ‘chismear’, inventar historias y comunicarlas colectivamente. Esta polémica y sorprendente virtud, no sólo nos ayuda a establecer vínculos de confianza entre seres humanos y a alejarnos de quienes no nos convienen, también nos ayuda a identificar a los que tienen nuestros mismos intereses. Fue así como se empezaron a formar hace millones de años las primeras agrupaciones de seres humanos con fines comunes. Fue con el chisme que apareció la ficción y la ficción mueve al mundo.

Cualquier institución humana de gran escala: El Estado moderno, una iglesia medieval, o una ciudad antigua; todas están enraizadas en mitos comunes. La iglesia está enraizada en mitos religiosos y el Estado en mitos nacionales.

Dos abogados que no se conocen, pueden conjuntar esfuerzos para defender a un completo extraño porque los dos creen en la existencia de leyes, justicia y derechos humanos. Estas ficciones que no existen en el mundo natural, son justamente lo que nos da sentido de pertenencia.

En el mundo moderno de los negocios, a esta ficción la llamamos Branding, que es la suma de percepciones y experiencias que las personas tienen de una empresa. Es nuestro sentido de identificación o conexión hacia alguna marca, espacio u organización. Por esta razón es importante tener una sólida definición de un negocio y fortalecerla con todas las herramientas disponibles para poder comunicarla asertivamente.

En virtud de lo anterior, desde hace varios años ha surgido una nueva rama de diseño de interiores más especializada. Esta rama se ha visto fortalecida por la coyuntura del interiorismo como punto focal de un negocio. No existe todavía un nombre oficial, pero algunos lo estamos llamando Interior Branding.

El Interior Branding no es más que la forma de alinear un sentido de identidad con todas las percepciones de un negocio de manera congruente, y es necesario para pensar el éxito de una marca, de forma que el cliente pueda experimentar de manera multi-sensorial todo lo que sucede en torno a una marca, ya que la primera impresión que tiene el cliente la obtiene desde que entra por la puerta del establecimiento.

Estudios altamente especializados en diseño interior con un enfoque en mercadotecnia, se utilizan para seleccionar la distribución de espacios, los materiales, texturas e iluminación de manera congruente con un objetivo claro para logra un gran impacto.

Por Daniela Bustamante

Este es un fragmento del artículo El as bajo la manga de la industria corporativa de la edición 112
http://inmobiliare.com/inmobiliare-112/

*Nota del editor: Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Inmobiliare.

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Negocios

¿Cómo incursionar en el negocios inmobiliario?

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Ante la situación que se vive actualmente las personas están buscando cuidar su dinero a partir de oportunidades de inversión reales que generen ganancias. Es por eso que los expertos de la Lamudi han creado una guía breve para aquellos que deciden incursionar en el negocios inmobiliario.

1)    Contar con el presupuesto necesario

En primer lugar se recomienda investigar sobre los precios del mercado y sobre la capacidad de crédito (si es que se emplea una hipoteca). Es importante tener muy clara la cantidad de dinero que se piensa destinar a la inversión, para que así se busque una buena plataforma inmobiliaria.

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Se recomienda acercarse a un profesional inmobiliario que pueda ser guía en el proceso y realizar una inversión segura. Datos a tomar en cuenta: ubicación, estado de la construcción, factores que pueden influir en la plusvalía, situación fiscal de la propiedad,  documentación legal y notarial que conlleva, entre otras cosas. 

2)    Tipo de inversión inmobiliaria: renta o venta

 Un paso importante es definir cuál va a ser el uso de la inversión; si es con el fin de rentar o vender, o si se va a adquirir una propiedad en construcción, en pre-venta o para remodelar y volver a poner en el mercado. 

“En este aspecto recalcamos que hay que informarse sobre todas las opciones que hay en el mercado inmobiliario, así como sus riesgos y beneficios. Entre mejor informado se esté, la toma de decisión será mejor” explica Daniel Narváez, Marketing VP de Lamudi.

Una dato importante para tomar en cuenta antes de invertir es la plusvalía, por ejemplo en el caso de la CDMX, las plusvalías han sido en general positivas a pesar de la contingencia donde la plusvalía anual del tercer trimestre del 2020 con respecto al mismo periodo del año pasado fue del 8.9%, mientras que la plusvalía del mercado secundario, es decir, la venta de vivienda usada fue de 14.3%. 

En este año atípico las casas han bajado un 9,4% el precio promedio de venta y los departamentos han disminuido un 3,5% de 2019 a 2020 en las ciudades, pero en renta, las casas han aumentado un 12,4% y los departamentos han crecido un 9,6% sus precios promedio, por lo que comprar para rentar es una oportunidad. 

3)    Riesgos a tomar en cuenta

Una inversión inmobiliaria bien hecha traerá ganancias, sin embargo estas serán a mediano o largo plazo. La liquidez por lo regular no es inmediata. La inversión podría hacerse difícil si se realiza sin haber hecho alguna investigación o análisis previo sobre los factores que influyen en el valor de los inmuebles y de los que depende el poder liquidar. 

Al invertir en un inmueble para vender lo ideal es esperar de tres a cinco años para lograr obtener una utilidad de hasta el 30% en caso de haber realizado la elección del inmueble considerando su plusvalía y que no existan factores que puedan disminuir su valor. Durante ese tiempo existe la opción de rentar el inmueble para ir generando ingresos o si se utilizó un crédito hipotecario, con el dinero del alquiler se pueden ir pagando los intereses.

“Actualmente hay factores como el mantenimiento de las bajas tasas de interés y los plazos accesibles para financiamiento por parte de las instituciones bancarias y que las autoridades han anunciado planes económicos para revitalizar el sector de la construcción, dan certeza de que el mercado no se va a detener. Si bien durante las crisis sanitarias, como la que se vive actualmente, se ralentiza la toma de decisión de aquellos que están por comprar un inmueble, se debe hacer mucho énfasis en que no hay mejor momento para invertir que este”, agrega Narváez.

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