El nuevo actor de los modelos financieros inmobiliarios y del cambio social en México.

El mundo inmobiliario es un sector que a través del espacio público urbano puede traer cambios rápidos y de gran escala que las pasadas elecciones federales dejaron claro que México necesita.

¿Por qué el espacio público urbano es tan importante en términos financieros y sociales?

Financieramente hablando, la clase media mexicana conoce los beneficios de un buen espacio público, a través de sus viajes turísticos a los Pueblos Mágicos o ciudades mexicanas como Oaxaca o el Centro Histórico de Querétaro; en la ciudad de Guadalajara: Andares, Punto Sao Paulo, Chapalita y sus tres centros históricos: Tlaquepaque, Zapopan o la misma Guadalajara; y en el Distrito Federal: Coyoacán, la colonia Roma e Hipódromo-Condesa y Polanco. Monterrey, una ciudad centrada al 100% en el automóvil, sigue luchando —con poco éxito— para lograr espacios públicos urbanos de calidad. A la clase media no se le ha logrado ofertar un espacio óptimo.

Algunos desarrollos inmobiliarios innovadores en México han apostado por abrirse a un espacio público arbolado y bien ajardinado, iluminado, con pavimentos y mobiliario urbano de alta calidad. Cuando lo han hecho, elevan la calidad del espacio público urbano al ampliarlo visualmente hacia el interior de las propiedades privadas, al mantenerlo ellos mismos y al volverlo más seguro teniéndolo más observado. Los “desarrolladores inmobiliarios nueva generación” o DINGs —así bautizados por Estudio 3.14, empresa de diseño— entienden que la inversión en el espacio público urbano adyacente a sus desarrollos es “la manera más barata de hacerse de metros cuadrados que visualmente parecen parte de nuestro mismo desarrollo”.

Además, de lo que en el párrafo anterior se describe como una mercancía, está probado que un espacio público urbano de calidad es una de las herramientas más efectivas para la construcción de un buen tejido social. Por una parte, la totalidad de la población tiene acceso al espacio público, esto asegura que la inversión en este rubro potencialmente beneficia directamente a todas las clases sociales. Las clases más bajas, al transitarlo a diario como peatones para llegar a sus destinos, o se benefician de su buen estado o sufren de la negligencia de manera cotidiana. Por otra parte, al tener un espacio público de calidad, las clases medias se pueden aventurar en él, permitiendo una de las más raras condiciones nacionales: el encuentro social en igualdad de circunstancias. Mientras que cuando las clases sociales se encuentran en una propiedad privada lo suelen hacer en el marco de una relación de poder patrón-empleado, en el espacio público urbano lo hacen como iguales. Es este espacio, los hijos de ambos son iguales, todos tienen los mismos derechos, nadie puede ‘correr al otro’ y las relaciones entre personas se dan ante la mirada de todos, es decir, son públicas y transparentes de manera orgánica.

Por Estudio 3.14

Este es un fragmento del artículo Espacio público urbano de calidad de la edición 115 http://inmobiliare.com/inmobiliare-115/

*Nota del editor: Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Inmobiliare.