El concepto de gentrificación se escucha de forma más frecuente en el día a día de las grandes ciudades mexicanos. Lo que inició como un concepto usado para describir la transformación de vecindarios de clase media y baja en grandes joyas inmobiliarias, hoy sucede con mayor frecuencia en mercados de América Latina. 

De acuerdo con información de All Property Management, en Estados Unidos, la gentrificación consiste en un proceso de transformación en el que un área de relativo valor bajo se convierte en una de alto valor como consecuencia de la migración de nuevos propietarios e inquilinos con poder adquisitivo mayor. 

Ante la llegada de estos nuevos personajes al barrio, empresas comienzan a planear la detonación de desarrollos comerciales y espacios más innovadores en términos de movilidad e infraestructura, lo que genera que los precios de la tierra se disparen y el costo de vida suba.

Foto: Alcaldía Cuauhtémoc

Una de las controversias que rodean a los procesos de gentrificación radica en el desplazamiento ‘forzado’ del que son víctimas las personas de un vecindario que ‘de la nada’ se vuelve inaccesible. 

¿Cómo pueden tomar ventaja las comunidades y la industria de bienes raíces de la gentrificación? 

El sector inmobiliario, casi de forma inmediata, es el principal beneficiario de la gentrificación. Al subir la demanda y los precios de inmuebles, la actividad de un corredor puede traer grandes beneficios a profesionales del corretaje, inversionistas y desarrolladores. 

Ejemplo de lo anterior es el corredor Roma-Condesa en CDMX, donde el precio medio de la vivienda supera los 6 mdp y la tendencia se mantiene alcista. Durante años, pobladores originales de la zona han preferido mudarse ante incosteables costos de renta o prefieren vender gracias a la plusvalía de los terrenos y los cambios en el perfil habitacional y comercial de la zona.

Foto: Colonia Escandón

Ante un mayor desplazamiento poblacional, algunos gobiernos y desarrolladores ya ponen manos a la obra. 

La administración de Claudia Sheinbaum tiene planeado trabajar de la mano de la iniciativa privada para detonar 12 corredores urbanos que tengan un mayor acceso a desarrollos comerciales pero con vivienda asequible. “No se permite desplazar a los pobladores de su zona de origen”, asegura el plan del nuevo gobierno .

Casos similares se encuentran en ciudades como Melbourne, donde ante el imparable ritmo de gentrificación, autoridades de esta ciudad impusieron una mayor carga fiscal a la actividad inmobiliaria para detener la compraventa ‘encarnizada’ de bienes raíces.