La última vez que escribí en esta revista el mundo era muy diferente. El capital privado en la industria inmobiliaria estaba en su apogeo en México. Era 2008 justo antes de la crisis que cambiaría el interés por fondos de pensiones extranjeros en México. En ese entonces yo trabajaba para una plataforma de fondos inmobiliarios que había levantado alrededor de US$2,500m para invertir en proyectos inmobiliarios en México.

La crisis del 2008-2009 nos tomó a todos por sorpresa, aunque fue una catástrofe en cámara lenta. Durante el año previo a la crisis que detonó en septiembre del 2008 con la quiebra de Leehman Brothers se hablaba sin cesar de la burbuja de los precios de vivienda en Estados Unidos reventando ciudad por ciudad hasta que se hizo una crisis nacional y luego global.

Afortunadamente, la industria inmobiliaria en México se supo sobreponer a la crisis. Muchos empleados y/o emprendedores decidieron buscar el camino de levantar sus propias plataformas o dentro de plataformas existentes decidieron dedicarse a levantar dinero de las Afores. Hoy el capital privado inmobiliario es mayoritariamente financiado por fondos de pensiones mexicanos lo que lo hace menos volátil.

Algunas empresas no pudieron sacudirse la crisis del 2008- 2009 y los cambios internos, entre ellos están Casas GEO, Urbi y Homex. Algunos inclusive tienen cuentas pendientes con la justicia. Otros vieron en la crisis una gran oportunidad; por ejemplo, la empresa liderada por los El-Mann pudo capitalizar una gran oportunidad en Gicsa que eventualmente se volvería parte de Fibra Uno, uno de los REITs más grandes del mundo.

Si algo debe de quedar claro es que en los negocios y más en los inmobiliarios, que son intensivos en el uso de capital y deuda, el status quo está en constante peligro de extinción. Ni siquiera las regulaciones son capaces de protegerlos. Pensemos en el caso de la industria de hotelería que ha visto la aparición de un jugador que sin ser dueño de un sólo activo, controla hoy gran parte de la oferta hotelera a nivel mundial y que no existía hace 10 años.

Airbnb usó la tecnología para crecer al margen de la ley, cuando las ciudades y reguladores pudieron reaccionar, Airbnb ya era un gigante, una nueva realidad que se tenía que considerar en la nueva regulación. Lo mismo pasó, por ejemplo con Uber, que pudo saltar el proceso del monopolio del estado que otorga placas o medallones para que particulares presten el servicio de taxis.

Hace cinco años me vine a vivir a San Francisco, la cuna de la tecnología. Los primeros tres años desde que me mudé a Estados Unidos di clases en el MBA de la Universidad de Harvard en temas inmobiliarios. Estar en contacto con el mundo emprendedor en San Francisco y el interés de las nuevas generaciones de estudiantes en temas de innovación hicieron que mi pasión por los bienes raíces migrara a un mundo nuevo creado en la intersección entre los bienes raíces y la tecnología.

Al principio no sabía siquiera que era un tema o que alguien más estuviera interesado en ese nicho de mercado hasta que tuve la suerte de ser invitado a una conferencia sobre bienes raíces en Said Business School en la Universidad de Oxford. Para mi sorpresa, mi interés que sentía casi underground, tenía una masa crítica de acólitos en Inglaterra que decidieron nombrar a la naciente industria tecnológica en temas inmobiliarios como PropTech.

Para mi sorpresa el Prof Andrew Baum decidió que yo era lo suficientemente interesante para volverse su amigo. Si estás interesado en PropTech tienes que leer su libro (que está gratis en línea) publicado por Oxford University Press titulado PropTech 3.0. El Prof Baum vino a quedarse en mi casa de San Francisco en donde tuvimos varias discusiones respecto al gran trabajo que hizo.

Cuando le platico a alguien sobre la industria de PropTech, las dos empresas emblemáticas son WeWork (ahora llamada We Company) valuada en US $47,000 y Airbnb valuada en US $29,000m. Pero sin duda estas no son las primeras empresas en explorar el uso de la tecnología aplicada en la industria inmobiliaria.

Quizá se podría pensar que la primera ola de tecnología en bienes raíces surgió durante el boom del Internet que terminó en el 2001. En esa época surgieron varios sitios de listados de propiedades que cambiaron el mercado de compra venta y el de renta de vivienda. Sin embargo, hay empresas como Quicken Loans (el mayor banco hipotecario en Estados Unidos y que además no tiene oficinas físicas) se fundó en 1985.

Otra empresa que ha dominado su nicho de mercado es Yardi Systems que tiene el monopolio en el software usado para administrar propiedades multifamiliares de vivienda en renta. Yardi se fundó en 1984.

Es difícil rastrear el surgimiento del PropTech y quizá es de limitado valor saber la fecha o la empresa que creó la industria, lo importante es donde está ahora y a dónde va. Creo que hay varias formas de medir el éxito de PropTech en el mundo. Por ejemplo, podemos hablar de empresas listadas en las bolsas, esta categoría incluiría a: Zillow, Redfin, Trulia (adquirida por Zillow) y GreenSky en Estados Unidos; y Rightmove, Zoopla y Purplebricks en el Reino Unido.

Por Roberto Charvel Director de Vander Capital Partners

Este es un fragmento del artículo La nueva cara de los bienes raíces: innovación y tecnología de la edición 112 http://inmobiliare.com/inmobiliare-112/