Desde el punto de vista ambiental, la certificación de los espacios de trabajo a través de sistemas como LEED y, más recientemente WELL han enfatizado el bienestar en los lugares de trabajo por encima de otros factores. No solamente el espacio físico debe ser ambientalmente limpio, sino que debe promover el bienestar y la felicidad.

Luis Fernández de Ortega

Por otra parte, la irrupción de la economía GIG; es decir de los que trabajan por su cuenta y, por lo tanto, eligen libremente el lugar de trabajo, comienza a desplazar los lugares tradicionales y da forma a espacios de colaboración como el “co-working”. Esta forma de emplearse se ha convertido en la preferida por la generación actual de Millennials, les brinda esta libertad que los libera del compromiso y ataduras de la forma tradicional de emplearse. Para las empresas significa un costo menor de operación, pero ciertamente, les impide establecer vínculos de fidelidad entre esta comunidad.
La economía GIG ha ganado adeptos, en principio forzados por la crisis financiera del 2008 en los Estados Unidos, donde unos 20 millones de personas fueron forzadas a salir de sus empresas, muchos de ellos altamente calificados y entrenados, de pronto se vieron con la oportunidad de prestar sus servicios a cualquier empresa que los requiriese, incluyendo la competencia de sus antiguos empleadores. La generación millenial, compuesta por un grupo que antepone el significado y trascendencia de su trabajo a la remuneración económica, encontró en esta forma de empleo una forma natural de trabajo; les permite la movilidad y poder de selección de aquellos trabajos que les significan algún grado de trascendencia.
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Nos encontramos en un punto donde los espacios de trabajo tradicionales comenzarán a transformarse y parecerse más a los espacios de coworking sin puestos fijos, donde el premio a los espacios con mejores condiciones y más atractivos se vuelvan la recompensa al desempeño de aquellos que así lo demuestran.
Desde la perspectiva del diseño de los edificios de oficinas, estos deben responder a las nuevas necesidades las empresas que se transforman para adoptar la nueva forma de trabajo; veremos a la tecnología tomar un papel cada vez más relevante en estas edificaciones. El avance del Internet de las Cosas (IOT por sus siglas en inglés “Internet Of Things), recopila información a través de diversas fuentes como los teléfonos móviles, dispositivos adheridos o incluidos en nuestra ropa, objetos y “wearables”, se acumulará esta información y a través de la tecnología beacon y la inteligencia artificial podrá ajustar el comportamiento de los espacios de trabajo a la nueva necesidad entendida a partir de la información y análisis conocida como “People Analytics”, actualmente utilizada por las redes sociales y motores de búsqueda en internet.
imagen tomada de Spaces

Los edificios se volverán literalmente inteligentes, serán capaces de monitorear y corregir los sistemas de acondicionamiento de aire a nuestro gusto, el nivel de iluminación más propicio para la tarea que desempeñamos y el para el grupo de trabajo con el que interactuamos. Conforme a la información en tiempo real del tráfico, las condiciones climáticas y nuestros hábitos de llegada y salida nos llegará un aviso de a qué hora salir para llegar a una reunión; de hecho, aplicaciones como Waze o Google Maps, ya nos hacen estas recomendaciones. De una manera más integrada con otros factores relacionados a nuestros hábitos de trabajo, la precisión de los sistemas se irá incrementando. Todavía hoy en día, aunque existen muchas aplicaciones que aprenden de nuestros hábitos, no se encuentran interrelacionadas y esto es, lo que en futuro próximo será lo que dé forma a los edificios a los espacios de trabajo
Un elemento final que ayudará a los desarrolladores a ser más exitosos en el futuro y ofrecer elementos de diferenciadores sobre la competencia son las amenidades para sus inquilinos, además de las tradicionales como espacios de reunión, auditorios, tintorerías, etc., otros menos tradicionales se irán incorporando; comedores donde se ofrezca alimentación saludable preparada por un chef, guarderías para mascotas, valet parking, servicios de concierge para viajes y traslados desde y hacia puntos estratégicos de la ciudad, limpieza y lavado de autos, llenado de combustible e, incluso, llevar y traer el auto al taller mecánico, serán dentro de poco estos diferenciadores que trasladarán al desarrollador suficientemente visionario al océano azul tan anhelado del que nos hablan W. Cham Kim y Renée Mauborgne.
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Como conclusión y a forma de epílogo huelga decir que, el diseño arquitectónico, es fundamental y la importancia en la selección del arquitecto y el equipo de diseño, ya que estos deben entender estos conceptos y pensar “fuera de la caja”, hacer recomendaciones basadas en la experiencia acumulada y sobre todo, comprender muchos de estos conceptos que no son necesariamente arquitectónicos pero que sí que hacen la diferencia.
Por Luis Fernández de Ortega, luis.deortega@v-fo.com, @vfoarquitectos
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