Lo efectos del coronavirus (Covid-19) en México empezarán a afectar los ingresos operativos de aquellos activos con periodos de renta cortos como lo son en hoteles y coworking, o aquellos sitios con exposición considerable de personas, por ejemplo los centros comerciales; así como aquellos que estén ligados directamente con la recepción de turistas: centros hoteleros, restaurantes y aeropuertos; o inversiones, sean públicas o privadas. 

Es una realidad que uno de los primeros efectos en la industria inmobiliaria será la disminución en la liquidez, hasta no observar un panorama claro de las circunstancia, así lo informó Jay Marling, CEO de Capright, en su artículo “Economic shock of COVID – 19 and its impact in commercial real estate values”. 

De acuerdo con Silla México, los jugadores con transacciones planificadas para este año tendrán que reanalizar y comparar con data lo que está sucediendo en los mercados con el fin de que sus adquisiciones o disposiciones de activos o portafolios no estén en riesgo. 

Para Silla, el mercado industrial quizás sea el que menos efectos negativos presente en el mediano plazo, debido a los contratos de largo plazo que son en dólares, además la alta ocupación; sin embargo en el caso de las propiedades especializadas en manufactura todo dependerá de cómo actué el consumo en Estados Unidos, ya que los bienes de capital están directamente relacionados con las exportaciones hacia el país vecino del norte.  

El campo logístico a corto plazo podría afectar en un desajuste de precios en el combustible, debido a que este representa un porcentaje considerable en los costos operativos de las organizaciones. 

Es una realidad que estos sucesos, como las enfermedades epidémicas, impactarán a la industria dependiendo del sector y de la etapa en la que se encuentren cada activo en el ciclo inmobiliario. Ante esta situación se está generando una desaceleración económica global y en México el impacto no es menor. 

Debido a estas circunstancias, Silla decidió realizar una comparación de la crisis inmobiliaria para tener en cuenta algunos indicadores de épocas de dificultades, el periodo a analizar fue el de 2008-2009 con la actual situación económica, con el fin de conocer el comportamiento  de las tasas de capitalización industrial y los certificados del tesoro tanto en México como de Estados Unidos. 

Durante el 2007-2008, las tasas de Cap Rate y Bono 10Y llegaron a cruzarse, posteriormente tuvieron una ancha brecha considerable , lo anterior, “es consecuencia de una disminución en la tasa de interés y una percepción de mayor riesgo en el activo, llegando a tener transacciones cercanas al 11% de tasa de capitalización”, informó el análisis. 

El efecto durante 2008-2009, es el mismo que sucedió diez años después con los mismos indicadores, es decir, en 2018-2019, la tasa del M Bono cruza con la tasas de capitalización de adquisición y posteriormente se observa una tendencia a separarse.  

Este mismo efecto sucedió en Estados Unidos, en las misma fechas antes mencionadas; aunque las tasas no se crucen “es evidente que el spread se da justo después de un acercamiento de los indicadores; y lo mismo empieza a suceder diez años más tarde. Esto parece indicar que vendrá una brecha en el mediano plazo para estas dos métricas”.