Verticalización, infraestructura y crecimiento sostenible definieron la conversación de REBS Mérida 2022.
Publicado originalmente en la edición de abril–mayo de 2022 de Inmobiliare.
El boom inmobiliario llegó con nuevas responsabilidades
Mérida había ganado atractivo por su seguridad, calidad de vida, patrimonio y oferta cultural. La migración desde grandes metrópolis, intensificada durante la pandemia, reforzó la demanda residencial y colocó a la ciudad entre los mercados con mayor plusvalía.
Ese crecimiento también elevó la presión sobre infraestructura, movilidad y servicios. La agenda de REBS Mérida 2022 partió de una pregunta central: cómo recibir nueva inversión sin comprometer las condiciones que hicieron atractiva a la ciudad.
Verticalización y redensificación
La capital yucateca registraba un crecimiento de vivienda superior al promedio nacional y un aumento del valor del suelo, especialmente en la zona norte. La vivienda vertical apareció como respuesta al encarecimiento del producto horizontal y a la necesidad de acercar servicios.
Los especialistas subrayaron que densificar no significa construir torres aisladas. El desarrollo vertical requiere conectividad, espacio público, equipamiento y una lectura cuidadosa del contexto urbano.
Turismo, costa y nuevos compradores
La recuperación hotelera y el aumento de visitantes extranjeros ampliaron la demanda de productos residenciales y turísticos. Raúl Naya señaló oportunidades para propuestas de cuatro y cinco estrellas, pero también la necesidad de diseñar para perfiles concretos y no para una expectativa genérica.
La costa yucateca sumaba otra capa al mercado: segunda vivienda, inversión patrimonial y estancias temporales. Operación, mantenimiento y adaptación climática eran factores decisivos para la viabilidad de cada proyecto.
Infraestructura y legado
La conversación sobre desarrollo económico reunió a empresarios, autoridades y organizaciones locales. Agua, energía, movilidad, permisos y coordinación metropolitana fueron presentados como condiciones para sostener el crecimiento.
El mensaje de cierre fue una llamada a maximizar el legado de cada intervención. Desarrollar Mérida implicaba proteger su patrimonio, mantener la calidad de vida y aportar valor medible a la comunidad.