Industria, vivienda, turismo y sustentabilidad marcaron la conversación de REBS Baja California 2021 en Valle de Guadalupe.
Publicado originalmente en la edición de junio–julio de 2021 de Inmobiliare.
Baja California conectó industria, logística y ciudad
La actividad manufacturera, comercial y turística de Tijuana, Mexicali, Tecate y Ensenada mantuvo a Baja California como uno de los mercados más dinámicos del país. Su relación con Estados Unidos y la expansión de las cadenas automotriz, aeroespacial, electrónica y médica elevaron la demanda de parques industriales, oficinas, vivienda, hoteles y servicios.
En la conversación sobre desarrollo económico, Mario Ruanova, Rodolfo Andrade, Joel Villalobos y Carlos Jaramillo expusieron la coordinación regional de Baja Team. El diagnóstico compartido fue claro: la nueva inversión y, sobre todo, las expansiones de empresas ya instaladas estaban empujando al mismo tiempo los mercados industrial, residencial y comercial.
El reto industrial ya no era sólo construir naves
El panel moderado por Juan Carlos Rodríguez reunió a Edna Urías, Federico Serrano, José Larroque y Bruno Martínez. Tijuana aparecía como uno de los mayores mercados industriales del país y el comercio electrónico aceleraba la demanda de edificios más altos, con mayor capacidad logística y especificaciones técnicas más complejas.
La energía, la infraestructura y la certidumbre regulatoria surgieron como límites concretos. Los participantes señalaron que la inversión en subestaciones, seguridad, bioseguridad, tecnología y certificaciones ambientales debía formar parte del producto industrial, no tratarse como un complemento posterior.
Vivienda para una ciudad que seguía atrayendo talento
Raymundo Arnaiz, Jack Levy Hasson, Jorge Gutiérrez y Federico Cerdas analizaron cómo la pandemia modificó la comercialización y la operación de los proyectos. La digitalización de las ventas permitió recuperar movimiento, pero el principal desequilibrio seguía en la vivienda media y económica, donde el costo del suelo, la infraestructura y el alcance del financiamiento limitaban la oferta.
La verticalización apareció como una alternativa para acercar vivienda, servicios y empleo. El encuentro también subrayó que el crecimiento industrial requería ordenamiento urbano, movilidad y colaboración transparente entre autoridades y desarrolladores.
Valle de Guadalupe: crecer sin perder el territorio
Carlos Lagos, Brian Tucker, Juan Pablo Arroyuelo y Alejandro D’Acosta llevaron el cierre hacia la hospitalidad y la sostenibilidad. La falta de agua, el manejo de residuos y el impacto sobre el paisaje obligaban a pensar cada proyecto como parte de una comunidad.
La conclusión fue más amplia que una agenda de negocios: proteger el entorno, formar talento local y dar certidumbre a los proyectos responsables era indispensable para que la inversión turística e inmobiliaria fortaleciera a Valle de Guadalupe a largo plazo.