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Recapitulando el 2020 y aprovechando el 2021

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El 2020 fue un año atípico en todos los sentidos, muchas industrias se enfrentaron al desafío de la digitalización y maximización de recursos, lamentablemente por la coyuntura del Covid-19 muchos negocios vieron reducida su operación e incluso los llevó a la desaparición.

En materia de vivienda se experimentaron cambios drásticos; todo lo que implicó el confinamiento y nueva normalidad empujó a la industria a adoptar una manera disruptiva de hacer las cosas, apalancarse de la tecnología era una necesidad latente para seguir con un sector en movimiento y activo.

A principios de abril comenzamos a percibir en México el impacto del virus mortal que aqueja al mundo, se pronosticaban algunas situaciones dramáticas y con bajas en crecimiento sumamente considerables, sin embargo, la poca información y la incertidumbre vislumbraban un panorama poco alentador para todos, sin importar el giro de negocio que se tuviera.

Con el pasar de las semanas; la industria de bienes raíces se percató de la importancia de acelerar el sector de manera tecnológica; tener mejoras en las plataformas y ser empático con los arrendadores y arrendatarios se volvió una prioridad. Desde la perspectiva de Homie, los cambios fueron paulatinos y constantes, algunos ya se tenían mapeados, en desarrollo o activos como la firma digital y recorridos virtuales, al día de hoy son una realidad y operan al 100%, puedes rentar y recibir pagos 100% de manera digital.

A finales del 2do trimestre del año los números reflejados no fueron los pronosticados, la realidad es que la vivienda es una necesidad básica del ser humano y comenzamos a ver una paulatina y lenta recuperación. En nuestro caso la operación o transacciones no disminuyeron abruptamente a comparación de otras industrias; experimentamos una curva descendente entre el 20% y 25%, lo cual fue el estado más álgido que vivió Homie.

Realizar un pronóstico de la situación era sumamente complicado y más que en la historia reciente de la humanidad no se había experimentado algo similar. Entrando en el tercer trimestre del 2020 la industria en general fue demasiado empática y comprensiva, observamos un ajuste en los precios de renta, renovaciones sin cambio en el monto mensual y en ocasiones hasta una baja. Cabe recordar que todas las acciones ejercidas en pro de la sociedad es un efecto temporal, una vez que la actividad económica se regularice, estaremos viviendo nuevamente una ‘normalidad’ y fluctuación acorde a lo que veíamos años anteriores.

Indiscutiblemente el cierre del 2020 genera altas expectativas, una industria paulatinamente acomodándose y adaptándose a nuevas necesidades de vivienda, el confinamiento hizo recapacitar a todos los demandantes de un hogar así como los desarrolladores para ejercer ciertas acciones que permitan una mejor calidad de vida. La revaloración de la vivienda es sin duda un fenómeno que muchos capitalinos sintieron; al permanecer 24/7 en su departamento o casa los llevó a concluir si era o no el lugar indicado para tener una vida en familia, con roomies o independiente.

Amplificar la comunicación y empatía entre todos los implicados en el proceso de renta de un inmueble es una de las grandes virtudes que deja el Covid, tener una industria sólida y socialmente responsable, ha estrechado lazos. La implementación tecnológica fue crucial para lograr esta sinergia y sobretodo tener un sector en pie, funcional y adaptable a las necesidades de la población.

Sabemos que la nueva normalidad traerá muchos cambios en materia de vivienda, la tendencia apunta a espacios abiertos, amenidades con buenas filtraciones de aire, medidas de sanitización constante y nuevas características dentro de los inmuebles como balcón, roof garden e incluso, en contraste, veremos algunos nuevos desarrollos más pequeños en cuanto al metraje promedio con la finalidad de tener un lugar para todos aquellos que no requieren grandes dimensiones y aumentar la diversidad de la oferta.

El 2021 será un año en el que veamos todos los resultados de lo implementado en la pandemia, es decir, las facilidades y apalancamiento tecnológico potenciarán las virtudes del sector, será un periodo de estabilización y crecimiento estable. La adaptación a las nuevas necesidades de vivienda será fundamental para romper aún más con las viejas costumbres arraigadas de la industria.

Desde la trinchera de Homie seguiremos generando una experiencia de usuario totalmente satisfactoria eliminando requisitos inviables. Hoy podemos decir que rentar sin aval es posible y también agregamos que el dejar un depósito en garantía será cosa del pasado, esto en apoyo a la economía familiar evitando una descapitalización al momento de arrendar logrando democratizar la vivienda en renta.

Por: Homie.mx

Este es un artículo de la edición 123

*Nota del editor: Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Inmobiliare.

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