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Sector restaurantero en la Nueva Normalidad: el reto de la Sana Distancia

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La pandemia de COVID-19 tomó por sorpresa a una economía que, de por sí, enfrentaba retos gigantescos. Mientras que en Estados Unidos, la guerra comercial con China y las políticas del presidente Donald Trump, generaban cautela entre el público inversionista, en México, los cambios implementados por el gobierno de AMLO todavía no terminaban de convencer al sector empresarial. 

Con el rápido crecimiento de la epidemia global de nuevo coronavirus, SARS COV 2, nuevos retos se avizoran: mientras que los mercados financieros recobran la confianza de forma paulatina, con la esperanza de una vacuna que podría estar disponible en el mediano plazo, el mercado inmobiliario se prepara para las medidas que significará la entrada a la Nueva Normalidad. 

En los últimos años los espacios de usos mixtos presentaban una línea de crecimiento constante. De acuerdo con información publicada en 2018 por Inmobiliare, se esperaba que en un periodo de cinco años, este tipo de desarrollos representará el 80% del total del desarrollo de oficinas. Hoy, esa realidad no podría verse más empañada. 

Mientras que no paraba de crecer el número de desarrolladores mixtos, en China se ‘cocinaba’ lo que sería una de las más grandes crisis sanitarias, económicas y sociales de la historia contemporánea: el COVID-19. 

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De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, el COVID-19, nombre con el que se designó a la enfermedad generada por el nuevo coronavirus en un humanos, es un padecimiento respiratorio que, en su gran mayoría, no causa síntomas graves en quienes la contraen; sin embargo, en aquellos con comorbilidades como diabetes, enfermedades respiratorias crónicas, cáncer y tabaquismo, puede desatar consecuencias de salud delicadas e, incluso, mortales. 

Aunque aún no se conocen al 100% cuáles son las vías de contagio, se sabe que entrar en contacto con ‘gotitas’ de saliva y fluidos de nariz, boca y garganta es de alto riesgo para la contracción del virus. Asimismo, las superficies no desinfectadas se consideran como una fuente de contracción. 

Al no existir una vacuna o tratamiento que compruebe una certera efectividad para el tratamiento del Covid-19, los sistemas de salud alrededor del mundo luchan por mantener a flote a los cientos de pacientes que experimentan síntomas con hospitalización.

AL 6 DE JULIO DE 2020 

Como parte de las medidas de seguridad para la población, y prevenir los contagios, varios países se sumaron a las campañas de distanciamiento social. Consisten en una serie de restricciones en la movilidad de la población para evitar aglomeraciones en espacios públicos, transportes, escuelas y oficinas. Los centros comerciales, entran dentro de los lugares cuyas restricciones incluyen el no acceso y cierre parcial o total a sus instalaciones. 

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En México, el primer caso confirmado de COVID-19 fue informado por la Secretaría de Salud el 27 de febrero. No fue hasta el 18 de marzo que el país superó el centenar de casos de coronavirus. 

El 30 de marzo dio inicio la Jornada Nacional de Sana Distancia, con restricciones a nivel federal, que se transformó en la Nueva Normalidad a nivel estatal desde el 1 de junio.

A partir de esa fecha, se ha reiniciado de forma paulatina la actividad y, en CDMX, la ciudad más poblada del país, ya se llegó al semáforo naranja, que consiste en la reapertura gradual de algunos espacios comerciales, como centros comerciales y tiendas departamentales al 30% de su capacidad. 

Con un complejo panorama, en el que los desarrolladores e inversionistas vieron el flujo totalmente detenido por un periodo de poco más de tres meses, y que costó la salida de decenas de locatarios de los espacios, el nuevo reto consistirá en el aseguramiento de la sana distancia entre los asistentes a este tipo de lugares, que deberá ser garantizado, en gran medida, por los dueños.

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Por otra parte, los restaurantes deberán limitarse a una capacidad del 30% de su aforo y 40%, en caso de estar localizados en CDMX y entrar dentro del programa ‘Ciudad al Aire Libre’. 

En el caso de los espacios dentro de centros comerciales para consumir alimentos, popularmente conocidos como food courts, deberán permanecer cerrados hasta nuevo aviso por considerarse como sitios con especial propensión para la contracción del virus. 

Al estar localizados, su gran mayoría, en espacios cerrados y por aglomerar a un número importante de personas en ellos, su futuro en el corto y mediano plazo es incierto, por lo que pensar soluciones para sus arrendatarios resulta un reto para los desarrolladores, quienes tendrán que repensar la fórmula de desarrollos mixtos comerciales, cuya amenidad central estuvo por largo tiempo focalizada en el food court. 

El reporte de Consumo de Comida Rápida en México 2017, elaborado por Seale & Associates, considera que la industria de este tipo de alimentos no deja de crecer y estimó, para 2019, un valor de 226.6 mil millones, con un crecimiento anual compuesto del 6.2%. 

Consideraba, además, que un componente vital para que se diera este tipo de exponencial crecimiento radicaba en la constante adquisición de puntos de venta. ¿Realmente aplica esta ‘regla’ en tiempos de Covid-19? 

Con COVID-19, la industria de comida rápida repiensa su evolución 

Una de las grandes amenazas de la industria de comida rápida, en su dimensión más tradicional, era el de las famosas ‘cocinas lentas’, que tienen como objetivo conquistar a un paladar más exigente y que está cansado de las ‘hamburguesas y hot dogs’. 

Con la apuesta de cocina oriental a la cabeza, decenas de desarrolladores comenzaron a apostar por un modelo mixto, que contempla la adopción de este tipo de opciones en convivencia con los restaurantes de ‘fast food’ de siempre. 

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En el Cono Norte de América, cada vez era más común encontrar centros comerciales que, en su dimensión de food court, ofrecían opciones diversificadas y preferían denominarse como mercados gastronómicos. Algunos ejemplos de ello son Cocina Abierta, en Artz Pedregal, el área de comidas de Averanda, en Cuernavaca, y la remodelación y adaptación de los dos espacios de comedor de Perisur, en CDMX.

La llegada del coronavirus, y las medidas sanitarias y de restricción que trae consigo el ‘virus de Wuhan’, pone una nueva disyuntiva sobre la mesa: cómo adaptarse, y reinventarse, de cara a la nueva normalidad y a las disposiciones que marcan autoridades federales y locales, que adquieren una nueva relevancia al ser quienes disponen cómo avanza el semáforo de reactivación. 

Por Rodrigo Sánchez, Editor de Bienes Raíces, Maestro por la
Universidad de Melbourne.

Este es un artículo de la edición 121 https://inmobiliare.com/inmobiliare-121/

*Nota del editor: Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición
de Inmobiliare.

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