El encarecimiento del suelo y la búsqueda de trayectos más cortos impulsaban en 2015 el crecimiento de los proyectos de uso mixto en América Latina.
Jorge Lizán explicó que combinar vivienda, oficinas, comercio y entretenimiento permitía aumentar la densidad y aprovechar mejor los terrenos bien ubicados. Como referencias regionales citó Antara Polanco, Plaza Carso, Toreo Parque Central, Cidade Jardim y Costanera Center.
El retail como experiencia a escala humana
Jeremy McMullin, presidente de DESIGNCORP International, señaló que el componente comercial era fundamental porque definía la experiencia del peatón y podía funcionar como puerta de entrada a torres de oficinas, residencias y hoteles.
La planeación debía dar identidad propia a cada uso sin comprometer el funcionamiento del conjunto. La interconexión, el flujo de personas y un lenguaje arquitectónico común eran claves para que cada componente tuviera éxito por sí mismo y como parte del proyecto.
La quinta fachada
McMullin defendía transformar las cubiertas de los centros comerciales en jardines, restaurantes, cines, espacios para eventos, salones y áreas de arte. En complejos con torres, esos techos eran superficies visibles y valiosas, no áreas residuales.
Diseñar desde el contexto
Los edificios, agregó, debían responder a su entorno geográfico, cultural y demográfico. Paisaje, elementos naturales, arte y escultura podían ampliar la experiencia y crear conexiones emocionales con distintos públicos.
DESIGNCORP aplicaba estas ideas en proyectos de Canadá, Turquía, Brasil, Filipinas, Guatemala, Colombia y Perú, mientras los usos mixtos avanzaban hacia convertirse en una tipología habitual en las grandes ciudades latinoamericanas.