Se nos puede ir la vida escuchando las opiniones y discursos sobre el desempeño de nuestra economía.

Unos dicen que vamos por buen camino, otros que, la economía no pinta bien. Aunque existen algunos indicadores que nos pueden dar la tendencia hacia a dónde nos dirigimos como país, se nos olvida que muchas veces la retórica que escuchamos tiene una visión local, olvidándose de los otros 188 países que están intentando avanzar de algún modo en sus propias economías.

Estos últimos meses he tenido la oportunidad de conocer distintos países, unos más avanzados que el nuestro en términos económicos; y como todo en la vida, otros con menor desarrollo.

México, aunque tiene muchas áreas de oportunidad, tampoco es un país que se encuentre en la lona. Y con esto, no quiero que se mal entienda que somos un país en la senda de la prosperidad; aún nos falta mucho para salir adelante.

Tenemos varios factores positivos como una gran población, una posición geográfica estratégica, un clima privilegiado y una gran cantidad de recursos naturales, pero carecemos de elementos tan importantes como una población con acceso a salud, educación y vivienda, que pueda explotar esas ventajas a favor de nuestro país.

Y son estos elementos: la salud, la educación y la vivienda; en los que países como Singapur, Nueva Zelanda, Australia, Canadá y Sudáfrica entre otros, han cimentado su desarrollo. Y suena obvio, no podemos tener un país lleno de desarrollo, boyante y con distribución de riqueza, si tenemos una población enferma, con un bajo nivel educativo y sin casa.

Federico Cerdas Ortiz, Co-fundador de Global Businesses Inc.

Por desgracia durante décadas nos hemos rezagado en estos temas, ya que los recursos que deben llegar a la población en forma de salud, educación y vivienda no llegan. Hay un hoyo negro que no permite que los recursos públicos lleguen a quien más lo necesita: se llama corrupción.

Esa corrupción es la que durante años se ha tragado los sueños de nuestro pueblo, que solo benefició a unos cuantos afectando a la mayoría. Estoy hablando de ese recurso público que llegó incompleto y pagó un sobrecosto en algún insumo o que simplemente no llegó a las manos de nuestra gente por beneficiar a unos cuantos.

¿Cómo vamos a salir adelante como país si no somos capaces de reducir esa corrupción rapaz que nos detiene y nos deja lisiados?

¿Cómo vamos a dar salud, educación y vivienda a nuestra gente si los recursos no se usan eficientemente?

Debemos entender primero, que para disminuir la corrupción debemos aplicar la ley y no dejar que nada ni nadie se salga con la suya, con la impunidad que hemos visto en décadas anteriores. Bajo el entendido que no existe nada ni nadie por encima de la ley, el castigo a los corruptos debe ser implacable.

Pero también las políticas públicas tienen que ayudar a disminuir la corrupción. ¿Cómo? De la manera en que muchas naciones que mencioné, y otras que no, lo han hecho: simplificando todos los trámites públicos para garantizar que la población pueda entenderlos y cumplirlos.

De nada sirve tener el proceso más avanzado del mundo, si solo unos cuantos pueden entenderlo y cumplirlo cabalmente por su alta complejidad. Esto lleva a que se abra una ventana para que la gente sin escrúpulos se beneficie y se lleve su tajada por ‘facilitar’ eso trámites al usuario.

Que quede claro, jamás podremos disminuir la corrupción, si no simplificamos todos los trámites administrativos que es la base de la relación entre población y gobierno. Mientras más fácil sean de entender las reglas para todos, más sencillo será acatarlas.

Pensar hacerlo de otra forma, sería ineficaz e ineficiente.

Una vez resuelta la corrupción, podremos atender de manera eficiente las necesidades de salud, educación y vivienda.

Sin corrupción podríamos:

Desarrollar un sistema de salud universal como el de Australia que se cubre completamente a través de los impuestos. El cien por ciento de los australianos tiene acceso a los hospitales y medicinas sin tener que poner de su bolsillo.

Generar un sistema de educación donde se obligue a nuestros jóvenes a terminar por lo menos el nivel bachillerato. En Hong Kong, todos los jóvenes tienen la preparatoria y hablan por lo menos un segundo idioma.

Crear un sistema de vivienda controlada por el gobierno, tal y como lo hizo Singapur, para garantizar que la población menos privilegiada tenga acceso a una vivienda digna con un precio controlado y justo. El noventa por ciento de la gente de Singapur tiene vivienda propia.

Somos un país que a pesar de todo sigue teniendo muchas oportunidades de desarrollo. Sin embargo, hemos llegado a un punto de no retorno, donde lo que hagamos hoy tendrá un efecto directo en la preponderancia que tendremos en un futuro dentro de la economía global. No sigamos perdiendo terreno.

El mundo sigue avanzando, y no le importa si nosotros vamos a tomar vuelo o no. No nos van a esperar.

Por Federico Cerdas Ortiz, Co-fundador de Global Businesses Inc.

Este es un artículo de la edición 118 http://inmobiliare.com/inmobiliare-118/

*Nota del editor: Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Inmobiliare.