La vivienda multiespecie propone que los desarrollos habitacionales contemplen no sólo a las personas y sus animales domésticos, sino también espacios capaces de proteger la flora y la fauna del entorno.
En México, las familias multiespecie fueron reconocidas el 2 de marzo de 2023 mediante una sentencia que expone el papel de los animales domésticos como integrantes de la familia. El reconocimiento social, político y legal del cuidado de las especies abre una conversación que también alcanza al sector de la construcción.
Diseñar hábitats para más especies
Cada vez que crece la mancha urbana, incluso de forma planeada, se reduce el espacio disponible para la flora y la fauna. Aunque el objetivo sea atender la demanda de vivienda, el diseño puede incorporar áreas que contemplen a los demás seres vivos del entorno.
Algunos programas de protección de especies se trabajan con autoridades y comunidades. En los condominios, esta lógica puede traducirse en acuerdos vecinales para albergar pequeñas especies y convertir las áreas comunes en espacios sustentables y compatibles con el ecosistema local.
Amenidades con propósito ambiental
El destino y el mantenimiento de las amenidades suele generar desacuerdos cuando no todos los residentes las utilizan. Los proyectos de conservación pueden fomentar la participación y la conciencia colectiva, además de dar un propósito compartido al mantenimiento de las áreas comunes.
Una alberca podría dar paso a un ajolotario o a un parque botánico para proteger cactáceas, biznagas u orquídeas. Este tipo de intervención puede complementar técnicas tradicionales de bioconstrucción, como el adobe, el bambú y la madera, y también aplicarse en desarrollos existentes.
La organización vecinal puede contribuir a conservar especies mediante programas de protección, no sólo bajo la lógica de las mascotas. La propuesta es que las amenidades favorezcan la salud, la calidad de vida y el bienestar de todos los seres que conviven en una comunidad.