La cifra relevante del Segundo Informe de Gobierno no es únicamente la meta de 1.8 millones de viviendas para el sexenio. Es el corte de ejecución que la acompaña.
Al 1 de septiembre, el Programa de Vivienda para el Bienestar reportó 668 mil viviendas contratadas. De ellas, 278 mil estaban en construcción y 90 mil ya habían sido asignadas. Participan Infonavit, Fovissste y la Comisión Nacional de Vivienda, bajo la coordinación de Sedatu.
El dato abre una conversación más útil que una crónica del Informe. Hay 390 mil viviendas de diferencia entre las contratadas y las que el gobierno ubica ya en obra. Esa distancia no equivale automáticamente a atraso. Un contrato puede incluir etapas previas, adquisición de suelo, proyectos ejecutivos, permisos, licitación y calendarización financiera. Tampoco permite concluir, con la información disponible, que un tramo específico esté detenido.
Pero sí deja claro dónde debe ponerse la lupa. Para convertir la contratación en vivienda disponible, el sector necesita saber en qué entidad están los proyectos, qué predios cuentan con servicios, qué permisos faltan y cuál es la capacidad efectiva de construcción en cada plaza.
La cifra que falta para leer el programa
El gobierno informó el total contratado y el total en construcción, pero el comunicado no publica el desglose por estado, municipio, organismo ejecutor ni etapa de cada desarrollo. Sin esa información, no puede identificarse cuánto de la brecha responde a una secuencia normal del programa y cuánto a restricciones de suelo, agua, infraestructura, trámites o contratistas.
Esa diferencia importa para el mercado inmobiliario. Un desarrollador puede medir su participación a partir de los proyectos que sí cuentan con tierra, factibilidad y permiso. Un propietario de reserva territorial puede distinguir entre la tierra anunciada y la que ya tiene condiciones para recibir vivienda. Para proveedores de materiales e infraestructura, el dato útil no será el total contratado, sino la fecha de inicio y el ritmo de cada frente de obra.
La propia meta ya es de escala nacional. El programa busca construir 1.8 millones de viviendas para hogares de menores ingresos durante el sexenio. Fovissste tendrá a su cargo 100 mil de ellas. La magnitud obliga a mirar la ejecución con precisión: la vivienda no se vuelve oferta por el anuncio de una meta ni por la firma de un contrato, sino cuando el proyecto resuelve su ubicación, sus servicios y su construcción.
Del anuncio a la obra
Infonavit ha ampliado su papel dentro de la política habitacional. En junio, Inmobiliare documentó el cambio institucional que lo perfila como constructor y arrendador directo, además de su función histórica de crédito. La comparación de sus colocaciones de 2021 y 2025 está aquí.
El nuevo corte permite hacer una pregunta más concreta. ¿Cuántas de las 668 mil viviendas contratadas tienen predio definido, factibilidades resueltas y fecha de arranque? Esa respuesta no aparece todavía en el comunicado oficial, y es la que permitiría evaluar la capacidad real de entrega sin confundir etapas distintas de un mismo programa.
También conviene no mezclar las 90 mil viviendas asignadas con un indicador de entrega física. La fuente usa el término asignadas, mientras que los reportes oficiales de otros cortes pueden emplear categorías distintas. Hasta que exista una definición homogénea, no es responsable construir una serie de entregas ni atribuir una variación a la obra terminada.
Lo que el sector debería pedir ahora
El siguiente reporte útil debería separar, como mínimo, las viviendas contratadas, las que ya tienen suelo con servicios, las que cuentan con permisos completos, las que están en construcción y las entregadas. También debería identificar el avance por entidad. Con ese tablero, gobiernos locales, desarrolladores y proveedores podrían detectar dónde se concentra la oportunidad y dónde falta infraestructura antes de comprometer una nueva etapa.
El Segundo Informe fijó el tamaño del programa. El reto editorial y operativo empieza después: seguir, proyecto por proyecto, el paso de la contratación a la obra.
Fuente: Fovissste, Vivienda, eje prioritario en el Segundo Informe de Gobierno, 1 de septiembre de 2026.


