Alquiler por habitaciones 2025: menos filtros, más urgencia en España

La mayoría de anuncios ya no filtra por género. No es “progreso” puro: es presión por rotación y vacantes. El futuro apunta a más flexibilidad y más fricción.

Piso compartido 2025: el mercado dejó de filtrar por “quién eres” y empezó a filtrar por “qué tan rápido cierras”

El mercado cree que la “indiferencia” hacia el género en anuncios de pisos compartidos es señal de apertura social.

Los números cuentan otra historia: es señal de presión operativa.

De acuerdo con el informe 2025 de pisocompartido.com (pisos.com), 65.83% de los anuncios no especifica género como criterio, contra 45.29% en 2024. “La necesidad de cubrir vacantes rápidamente está llevando a muchos propietarios a ampliar su abanico de candidatos potenciales”, dice Ferran Font, director de Estudios del portal.

Ese salto de más de 20 puntos no nace del romanticismo. Nace del pánico a la vacancia y de la velocidad con la que se mueve el alquiler por habitaciones.

0–6 meses: el mercado se vuelve más “líquido” porque la rotación manda

El alquiler de habitaciones funciona distinto al alquiler de vivienda completa.

Tiene más rotación, más fricción y más microdecisiones. Cuando un cuarto se queda vacío, el golpe se siente inmediato. Ahí se entiende por qué el propietario abre el embudo de candidatos.

El dato de género es el síntoma visible, pero la lógica es más amplia: el propietario prioriza cerrar rápido sobre optimizar “perfil ideal”. Quita filtros que le reducen demanda efectiva.

Y el informe lo confirma con la caída de otros filtros “sociales” o de convivencia:

  • “Solo chicas” baja a 8.54% en 2025 desde 14.56% en 2024.
  • “Solo chicos” se queda marginal: 1.68% en 2025 vs 2.04% en 2024.

Si el mercado estuviera cómodo, verías lo contrario: más segmentación. Lo que ves es apertura de embudo para no perder meses de renta.

Entonces, ¿por qué justo el género?

Porque es un filtro que recorta demasiado el universo de candidatos sin necesariamente reducir el riesgo económico principal.

En un piso compartido, el riesgo duro no es “quién entra”, sino:

  • Impago o retraso
  • Conflictos que terminan en salida temprana
  • Desgaste del inmueble
  • Tiempo muerto entre inquilinos

Filtrar por género no ataca esos riesgos de forma directa. Acelerar la ocupación, sí.

6–18 meses: más flexibilidad en el “quién”, pero más dureza en el “cómo”

Aquí se pone interesante.

Mientras el mercado se vuelve flexible con el género, se vuelve menos tolerante con perfiles que complican la operación diaria.

El informe 2025 dice que:

  • Parejas aceptadas: 8.89% (baja desde 12.83% en 2024).
  • Mascotas permitidas: 1.99% (baja desde 5.19% en 2024).
  • No fumadores: 20.79% (baja desde 31.83% en 2024).

Esto no es contradictorio. Es una depuración del tipo de riesgo que el propietario está dispuesto a cargar.

Lectura de negocio:

  • El género deja de ser “proxy” de convivencia, porque ya no puede darse ese lujo.
  • Mascotas y parejas sí impactan costos, desgaste y reglas internas, por eso el mercado aprieta ahí.
  • El descenso de “no fumadores” sugiere otra cosa: cuando urge ocupar, hasta requisitos que antes eran comunes se relajan.

Traducción: el propietario no se volvió más “bueno”. Se volvió más pragmático.

Y cuando el mercado se llena de pragmatismo, sube el valor de procesos de selección basados en señales verificables: solvencia, referencias, estabilidad laboral, depósito, reglas claras, contrato simple.

18–36 meses: qué significa para el futuro del alquiler en España

Este cambio en anuncios es pequeño en apariencia, pero suele anticipar el siguiente capítulo del mercado.

1) El alquiler por habitaciones se consolida como “válvula” de vivienda cara

Cuando la vivienda completa se vuelve inaccesible para mucha gente, el cuarto compartido se convierte en la entrada posible.

Eso empuja tres cosas:

  • Más oferta informal de habitaciones
  • Más competencia por perfiles “pagadores”
  • Más rotación porque mucha gente lo usa como etapa, no como destino

Si esto sigue, el piso compartido deja de ser nicho estudiantil y se vuelve infraestructura urbana de supervivencia.

2) La selección se profesionaliza, aunque el anuncio se vea “abierto”

La apertura por género puede convivir con una selección más dura por documentación.

Dos fuerzas lo empujan:

  • El propietario necesita velocidad, pero no quiere perder control.
  • La plataforma facilita filtrar por datos “objetivos” sin decirlo en el anuncio.

Resultado probable: anuncios más “agnósticos” en texto, pero procesos más exigentes en práctica.

3) Más convivencia diversa trae más fricción y sube el valor de reglas

Si abres el embudo, metes más diversidad de hábitos, horarios y culturas de convivencia.

Eso no es malo. Es real.

El futuro no lo decide el género. Lo decide la capacidad del mercado para reducir fricción:

  • Normas de uso claras
  • Gestión de conflictos
  • Contratos por habitación más estandarizados
  • Depósitos y garantías bien diseñadas

Aquí hay oportunidad para operadores, proptech y administradores: el producto no es solo “habitaciones”, es “convivencia operable”.

4) La política pública que no toque oferta se estrella con esta realidad

El mensaje del informe es incómodo para cualquier narrativa simplista: el mercado está ajustando conductas para sobrevivir a una presión de demanda.

Cuando el propietario relaja filtros para ocupar, te está diciendo que su prioridad es ingreso constante.

Si el entorno se mantiene tensionado, las medidas cosméticas no cambian esa prioridad. Solo mueven pequeños incentivos mientras el mercado se reorganiza por debajo.

El trigger que cambia el juego

El detonador no será un cambio cultural.

Será un cambio en el costo de la vacancia.

Si la vacancia baja (más demanda, menos oferta), el propietario puede volver a segmentar y exigir más “preferencias”.

Si la vacancia sube (por caída de demanda efectiva o por aumento real de oferta), el propietario abre el embudo todavía más y compite por servicio, precio y facilidad de entrada.

Hoy, con 2 de cada 3 anuncios sin filtro de género, la señal apunta a un mercado que no quiere perder ni una semana de renta. El alquiler por habitaciones en España se está volviendo más flexible en el discurso y más operativo en la práctica. Y ese mix suele durar hasta que la oferta deje de ir siempre tarde.