El entorno empresarial en México para 2026 se define por una tensión clara: prudencia macroeconómica frente a optimismo microeconómico.
Así lo muestra la 21.ª edición de Perspectivas de la Alta Dirección en México, elaborada por KPMG México con base en una encuesta a 554 líderes de compañías con presencia en el país.
La mayoría de los directivos anticipa un entorno de incertidumbre, disrupción constante y estancamiento económico, pero, al mismo tiempo, proyecta crecimiento para sus propias organizaciones. Esa contradicción aparente explica muchas de las decisiones que marcarán el año.
Tensión central: estancamiento económico contra crecimiento corporativo
De acuerdo con el reporte, 58 % de la Alta Dirección considera que la economía mexicana se estancará en 2026.
Este diagnóstico se alinea con un contexto global de expansión moderada: el documento cita proyecciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial que apuntan a un crecimiento mundial cercano a 3.1 % y 2.7 %, respectivamente, lo que introduce cautela en las decisiones de inversión.
Sin embargo, a nivel empresa, el ánimo es distinto. Las proyecciones internas de ventas muestran expectativas positivas tanto para 2026 como para el periodo 2027-2029, con una proporción relevante de compañías que anticipan incrementos anuales de entre 1% y 10%, e incluso superiores.
Esta divergencia explica por qué las estrategias no se orientan a frenar, sino a crecer con control.
Inversión sí, pero selectiva
El documento señala que seis de cada diez empresas planean realizar nuevas inversiones en 2026, aunque muchas de ellas se ejecutarán de forma escalonada hasta 2027 o 2028.
Los principales objetivos de esas inversiones son claros:
- Atender nuevas necesidades de los clientes (52 %).
- Desarrollar productos o servicios novedosos (46 %).
- Acceder a nuevos mercados (43 %).
La expansión física tradicional —más plantas, más oficinas— aparece relegada frente a iniciativas que prometen flexibilidad y retorno más rápido.
Control de costos como ancla estratégica
Cuando se pregunta por las prioridades estratégicas para 2026, dos respuestas empatan en primer lugar:
- Garantizar el control de costos y gastos (51 %).
- Ampliar la oferta de productos y servicios (51 %).
En tercer lugar aparece optimizar procesos mediante inteligencia artificial (38%).
Este equilibrio revela una lógica dominante: crecer sin perder disciplina financiera. Para sectores intensivos en capital —incluido el inmobiliario— esto implica decisiones más cuidadosas sobre CAPEX, ubicación y tiempos de ejecución.
Tecnología e IA: inversión defensiva y ofensiva
La adopción tecnológica deja de ser aspiracional y se vuelve operativa. Según el reporte:
- 47% de las empresas destinará entre 2% y 5% de sus ingresos a innovación en 2026.
- 15% invertirá más de 6%, colocándose en un perfil de disrupción más agresivo.
Las tecnologías prioritarias son:
- Aplicaciones (54%)
- Nube (53%)
- Data & analytics (50%)
- Agentes de IA que operan de forma autónoma (34%)
La IA se implementará principalmente en experiencia del cliente (60%), eficiencia operativa (37%) y optimización de costos (34%).
Nearshoring: oportunidad, pero no universal
Aunque el nearshoring sigue presente en el discurso, su impacto no es homogéneo. El reporte muestra que 36% de las empresas considera que no es relevante para su estrategia de negocio, mientras que 25% prioriza alianzas en cadenas de valor y 24% invertir en nuevas zonas geográficas.
En términos de expansión nacional, las entidades más mencionadas son:
- Ciudad de México (35%)
- Nuevo León (31%)
- Estado de México (29%)
- Jalisco (27%)
- Querétaro (24%)
Para real estate corporativo e industrial, esto sugiere que el crecimiento seguirá concentrado en nodos ya consolidados, más que en apuestas greenfield generalizadas.
Riesgos: el corto plazo manda
La gestión de riesgos ocupa un lugar central. Los riesgos más apremiantes a corto plazo identificados por la Alta Dirección son:
- Inseguridad y falta de Estado de derecho (70%)
- Nuevas regulaciones (59%)
- Ciberataques (57%)
- Dificultad para atraer o retener talento (52%)
Solo 25% de las empresas cuenta con un plan maduro de gestión de riesgos ASG, mientras que 46% reconoce un enfoque limitado. Esto refuerza la idea de que la resiliencia todavía está en construcción.
Implicaciones para real estate, capital y ciudad
Desde la óptica inmobiliaria y de capital, el mensaje del reporte es sobrio:
- Menos expansión acelerada, más optimización del footprint existente.
- Mayor peso de ubicaciones estratégicas sobre volumen de metros cuadrados.
- Demanda creciente por activos flexibles, capaces de adaptarse a modelos híbridos y cambios operativos.
- Decisiones de inversión alineadas con eficiencia, control de riesgos y retorno claro, no con crecimiento inercial.
La Alta Dirección no está en modo defensivo extremo, pero tampoco en expansión despreocupada. En 2026, crecer en México será un ejercicio de precisión, no de escala.