Tres constructores revisan planos, discutiendo retos de costos y financiamiento en la construcción. Cascos y chaleco reflejan la planificación del proyecto. Tres constructores revisan planos, discutiendo retos de costos y financiamiento en la construcción. Cascos y chaleco reflejan la planificación del proyecto.

Crecen retos para la construcción ante costos y financiamiento

La industria de la construcción enfrenta desafíos por altos costos y financiamiento complejo. Perspectivas para México y LATAM.

La industria de la construcción enfrenta desafíos crecientes debido a los altos costos y al endurecimiento de las condiciones de financiamiento.

Durante un seminario web sobre el panorama de la construcción, Anirban Basu, economista en jefe de Associated Builders and Contractors, destacó que los costos ascendentes y el flujo de acuerdos cada vez más lento están generando tensiones para los contratistas. Las compañías involucradas en proyectos de centros de datos reportan una acumulación de trabajo para los próximos 12 meses, sin embargo, los costos de insumos y mano de obra están afectando negativamente a otros sectores del mercado.

A pesar de la presión actual, Basu comentó que si las tasas de interés bajan y el gasto en infraestructura federal se renueva, los inicios de proyectos podrían repuntar hacia finales de 2026 o 2027. Esta perspectiva resalta un periodo desafiante para los líderes del sector, donde las condiciones de financiamiento podrían limitar la rentabilidad de los proyectos y retrasar las nuevas construcciones.

Los proyectos de centros de datos han dominado la construcción no residencial privada, pero Basu advierte que el impulso podría ser especulativo si las inversiones en infraestructura de inteligencia artificial no generan retornos significativos. Sin embargo, anticipa que esta oleada de construcción se mantendrá al menos hasta 2027.

Fuera del ámbito de la IA, los contratistas observan una desaceleración en la actividad comercial debido a desafíos financieros y saturación del mercado en regiones como Nashville, Tampa, Austin y Denver. Los costos de entrega y construcción han aumentado, dificultando la viabilidad de nuevos proyectos desde una perspectiva de pro forma.

La construcción de manufactura, un motor tradicional de la actividad no residencial, también pierde impulso. Las tarifas y la incertidumbre política están frenando la producción local y disuadiendo la inversión en nuevas instalaciones. Por otro lado, los fondos públicos han sido un salvavidas para los contratistas de infraestructura este año, aunque esa financiación expirará en 2026 y los presupuestos estatales y municipales están debilitándose.

La implicación para México y Latinoamérica es clara: los desarrolladores y contratistas deben adaptarse a un entorno cada vez más complejo, buscando formas innovadoras y eficientes de financiar y ejecutar proyectos mientras navegan por un mercado global inestable. A largo plazo, una planificación estratégica será esencial para sortear estos obstáculos y aprovechar las futuras oportunidades de mercado.