La incertidumbre de costos globales, la transición hacia prácticas sostenibles y las exigencias de instituciones financieras se perfilan como ejes que afectan —directa o indirectamente— al real estate y la inversión inmobiliaria en 2026. Estas líneas temáticas se desprenden de los materiales disponibles del Global Cost Report 2026 y del perfil corporativo de Currie & Brown, consultora global en gestión de costos, proyectos y asesoría para construcción y activos físicos.
Costos bajo presión: incertidumbre y drivers globales
- La incertidumbre macroeconómica y geopolítica continúa presionando los costos de construcción, con dificultades en la cadena de suministro, inflación de materiales y escasez de mano de obra.
- Informes previos de la firma indicaban que la escalación de costos globales podía estar entre 2 % y 7 % en 2025, impulsada por esos mismos factores combinados con competencia por materiales especializados vinculados a infraestructura digital y energética.
- Un reto permanente para el sector es gestionar volatilidad de costos y tiempos sin sacrificar calidad ni sostenibilidad, lo que obliga a metodologías de planificación más ágiles y datos de benchmarking detallados para mitigar riesgos.
Para grupos de capital institucional e inversionistas en real estate, estos patrones tienen implicaciones claras: cambios en costos de construcción alteran desde underwriting de proyectos hasta valuaciones y escenarios de retorno, especialmente en activos con largos horizontes de desarrollo como infraestructura logística o edificios corporativos.
Sostenibilidad como estándar operativo
La sostenibilidad no es ya un extra complementario, sino un componente de la práctica diaria para Currie & Brown. Su programa global de sostenibilidad integra objetivos como:
- Reducción de emisiones de carbono propias y de proyectos clientes, con metas de alcanzar net zero de emisiones de alcance 1 y 2 para 2030 y de alcance 3 para 2050.
- Desarrollo de herramientas de estimación de carbono que permiten comparar costos y emisiones lado a lado en fases tempranas de proyectos.
- Entrenamiento regional en métricas de carbono y reducción de residuos, así como prácticas que ayudan a cumplir requisitos de sostenibilidad cada vez más exigentes.
Este enfoque sugiere que la sostenibilidad es un criterio incorporado en decisiones de inversión y construcción, lo que repercute directamente en el real estate: proyectos con performance ambiental probado y métricas claras de carbono tienden a ser mejor valorados por instituciones financieras y fondos que alinean sus carteras con criterios ESG.
Fuera del contexto específico de Currie & Brown, informes del sector financiero resaltan que los costos de cumplimiento (compliance) y gestión de riesgos operativos y tecnológicos están creciendo, y que temas como ciberseguridad, fraude y requisitos regulatorios añaden presión de costos a los balances de bancos y aseguradoras.
Tensiones estructurales para capital e inversión
El cruce de estos tres ejes —costos de construcción, sostenibilidad y enfoque institucional en riesgo/ESG— genera tensiones importantes para el capital inmobiliario:
- Escalación de costos vs. especificaciones de ESG: los desarrollos que integran requisitos ambientales y de carbono pueden ver costos iniciales más altos, pero también menor riesgo de obsolescencia regulatoria y mayor atractivo para inversionistas con mandatos ESG.
- Benchmarking de costos como base de underwriting: sin datos sólidos de costos y comparaciones por región y sector, se incrementa la incertidumbre en proyecciones de gasto y retornos, afectando decisiones de asignación de capital.
- Demanda de datos robustos por parte de financiadores: instituciones financieras cada vez exigen métricas cuantificables —no solo narrativas— de desempeño, lo que empuja a adoptar plataformas de análisis y reporting avanzado.