La desaceleración económica en Europa y Asia Central plantea importantes retos para su mercado laboral. El Banco Mundial advierte que no basta con crear empleos, sino que estos deben ser más productivos y sostenibles, en un contexto de envejecimiento poblacional y mercados laborales en expansión.
La proyección en Europa y Asia Central es preocupante: la población en edad laboral disminuirá en 17 millones en las próximas décadas. Esta caída puede afectar significativamente el crecimiento económico a menos que se invierta en habilidades, innovación y empresas privadas.
Se espera que el crecimiento regional baje al 2.4 % en 2025, disminuyendo desde el 3.7 % del año anterior. Los nuevos empleos se concentran en sectores de bajo salario y baja calificación, especialmente en servicios. La clave no es solo aumentar el empleo, sino mejorar su calidad y productividad.
Para Ivailo Izvorski, economista jefe del Banco Mundial para la región, uno de los principales problemas es la baja productividad derivada de un campo de juego desigual que desfavorece a las pequeñas empresas privadas. “La competencia está inclinada a favor de las empresas incumbentes, tanto estatales como privadas,” afirmó. Es necesario simplificar regulaciones, aumentar el acceso al financiamiento y abordar la falta de habilidades mediante sistemas educativos mejorados.
El escenario demográfico variado en Europa y Asia Central es a la vez un riesgo y una oportunidad. Con poblaciones envejecidas en los Balcanes Occidentales y Europa Central, y olas juveniles en Asia Central, la movilidad laboral regional puede ser beneficiosa. La clave está en acuerdos migratorios que inviertan en formación y educación en países de origen.
El sector de la construcción en Albania refleja los desafíos estructurales de la región. Enis Shehu, de la industria química y de construcción, enfatiza la reforma educativa y la colaboración con el sector privado para mejorar la calidad del empleo. Integrar la educación con las prácticas modernas de la industria y promover el aprendizaje práctico es esencial.
El Banco Mundial subraya que la resiliencia del mercado laboral a largo plazo se basará en una estrategia de reforma multifacética que enlace educación, inversión y gobernanza. Esta reforma debe incluir una inversión sólida en infraestructura física y digital, mejor gobierno y estructuras que faciliten los negocios.
Para Latinoamérica, las lecciones son evidentes. Las ciudades de la región enfrentan desafíos similares con poblaciones jóvenes en crecimiento y la necesidad de integrar innovación en sectores clave como la construcción y el comercio. Propiciar la inversión privada y modernizar los sistemas educativos son pasos cruciales para asegurar un futuro más próspero y competitivo.