La transición energética global enfrenta un desafío central: cómo movilizar capital privado suficiente para financiar proyectos climáticos en economías emergentes.
Un informe elaborado por KPMG en colaboración con el World Economic Forum (WEF) sostiene que la brecha entre los compromisos climáticos y el financiamiento disponible sigue siendo profunda.
El documento —titulado From Risk to Reward: Unlocking Private Capital for Climate and Growth— plantea que desbloquear inversión privada es una condición esencial para avanzar hacia economías bajas en carbono.
El análisis subraya que, aunque el financiamiento climático ha ganado relevancia política y financiera, los flujos de capital hacia mercados emergentes siguen siendo insuficientes.
La brecha de financiamiento
De acuerdo con el informe del WEF, las economías emergentes y en desarrollo necesitarán alrededor de US$2.4 billones anuales en financiamiento climático para 2030, incluyendo cerca de US$1 billón proveniente principalmente de capital privado internacional.
En contraste, el flujo actual es mucho menor:
- en 2023 solo US$332 mil millones se destinaron a financiamiento climático en estas economías
- el capital privado internacional representó apenas US$36 mil millones del total
La diferencia ilustra la magnitud del reto: el financiamiento privado debería multiplicarse varias veces para cubrir las necesidades de transición energética y resiliencia climática.
El problema: riesgo percibido y falta de proyectos “invertibles”
El informe identifica varios obstáculos estructurales que limitan la inversión climática en mercados emergentes:
- riesgo político y regulatorio
- falta de proyectos suficientemente estructurados para atraer capital
- mercados financieros locales poco profundos
- escasez de datos y transparencia sobre riesgos climáticos
Estos factores elevan el costo de capital y reducen el interés de inversionistas institucionales.
Como resultado, muchos proyectos climáticos permanecen en fase de planificación sin lograr financiamiento.
Seis acciones para desbloquear inversión privada
El reporte propone seis áreas prioritarias de acción para movilizar capital privado hacia proyectos climáticos:
- Crear pipelines de proyectos invertibles
alianzas público-privadas, fondos de innovación y mecanismos de agregación de demanda. - Mejorar transparencia y datos de mercado
plataformas nacionales y herramientas digitales que reduzcan incertidumbre para inversionistas. - Movilizar capital local
instrumentos en moneda local y garantías crediticias que reduzcan riesgos cambiarios. - Simplificar mecanismos de riesgo compartido
estructuras de blended finance y capital de primera pérdida. - Fortalecer marcos regulatorios
traducir compromisos climáticos nacionales en hojas de ruta claras para inversionistas. - Ampliar estructuras de inversión en equity
vehículos de capital paciente para proyectos de largo plazo.
Estas medidas buscan reducir la percepción de riesgo y convertir proyectos climáticos en activos financiables para el mercado de capitales.
El papel de la financiación mixta
Uno de los instrumentos clave que propone el informe es la financiación mixta (blended finance).
Este modelo combina recursos públicos o concesionales con capital privado para:
- absorber parte del riesgo inicial
- mejorar la rentabilidad del proyecto
- atraer inversionistas institucionales
El informe también destaca el uso de garantías, seguros climáticos y capital catalítico para movilizar mayores flujos de inversión privada.
La lógica es simple: reducir el riesgo percibido puede multiplicar el volumen de capital disponible.
Implicaciones para infraestructura y real estate
El financiamiento climático no se limita a energía renovable. También está vinculado a infraestructura urbana y desarrollo inmobiliario.
Entre los sectores que pueden beneficiarse destacan:
- infraestructura energética
- transporte limpio
- edificios eficientes
- resiliencia urbana frente al clima
En ciudades de mercados emergentes, esto abre oportunidades para proyectos de infraestructura sostenible y real estate con estándares ESG, capaces de atraer capital institucional internacional.
Una transición que depende del capital
El informe del WEF y KPMG deja claro que la transición climática global ya no es solo una cuestión de política ambiental.
Se ha convertido en un desafío financiero sistémico.
El éxito de la transición energética dependerá de la capacidad de gobiernos, bancos multilaterales y mercados financieros para convertir objetivos climáticos en proyectos atractivos para inversionistas.
En otras palabras, el cambio climático no solo exige nuevas tecnologías.
Exige nuevas estructuras de capital capaces de financiar la transformación económica de las próximas décadas.