La herencia inmobiliaria ya empezó a mover el lujo: $4.6T en 10 años y un comprador distinto
El cambio no viene “algún día”.
Ya está corriendo.
En los próximos 10 años, Gen X y Millennials se perfilan para heredar $4.6 billones de dólares en real estate a nivel global.
Estados Unidos capturaría 52% de ese traspaso, cerca de $2.4 billones en propiedades que cambiarán de manos.
Ese número no solo describe riqueza.
Describe fricción.
Porque cuando el patrimonio cambia de generación, cambian tres cosas al mismo tiempo:
El producto que se considera “lujo”.
La estructura con la que se compra y se hereda.
Y la velocidad con la que se toman decisiones grandes.
El detonador se apoya en un dato base: en la próxima década, alrededor de 1.2 millones de personas con patrimonio neto (net worth, activos menos deudas) de $5 millones o más se proyecta que transfieran más de $38 billones de dólares globalmente.
Dentro de ese movimiento, el real estate se vuelve un vehículo central.
Por qué importa: el lujo se está separando del resto del mercado
Mientras tasas altas y affordability pegan a segmentos amplios, el lujo trae otra inercia.
La lectura del reporte es clara: el mercado de lujo empezó a divergir del mercado residencial general.
Dos señales lo refuerzan:
Desde 2020, la riqueza global de individuos de alto patrimonio creció cerca de 40%, incluyendo un aumento de 29.4% en tenencias inmobiliarias.
En Estados Unidos, el precio de casas de lujo (single-family) subió 3% en 2025 y las ventas crecieron 4%, según el mismo reporte.
Traducción operativa.
El lujo no está “blindado”.
Pero sí tiene más caja, más opciones y más tolerancia a ciclos.
El nuevo poder no solo está en ultra ricos: el sweet spot es $5M–$30M
Una idea común es que esto lo define el ultra-ultra (los de $100M+).
El reporte apunta otro motor: en Estados Unidos, las personas con patrimonio neto entre $5 millones y $30 millones impulsarán 65.7% de los traspasos de riqueza inmobiliaria.
Eso cambia el mapa.
Porque ese segmento suele ser el que más compra:
- Residencia principal potente.
- Segunda propiedad funcional.
- Y activos que “se heredan bien” sin volverse un pleito familiar.
“Nest investing”: cuando el hogar se vuelve estrategia, no premio
El reporte le pone nombre a un comportamiento que ya se ve en mercado: nest investing, gastar más en vivienda como mezcla de estilo de vida y estrategia patrimonial.
El indicador más directo: el gasto relacionado con hogar en hogares con patrimonio neto de $30 millones o más se proyecta que supere el crecimiento del gasto en bienes personales de lujo por 18.5%.
Esto no es “quiero una casa bonita”.
Es “quiero un activo que funcione, que se use, y que preserve valor”.
El producto cambia: lujo ya no significa lo mismo
El reporte se apoya en datos de ventas y en una encuesta a más de 100 especialistas de lujo para capturar cómo piensan compradores y vendedores.
Y lo que describe es un cambio de preferencias:
- Menos obsesión por “se ve caro”.
- Más obsesión por “se vive bien”.
- Funcionalidad.
- Arquitectura con intención.
- Privacidad y calidad espacial.
- Y un enfoque explícito a valor de largo plazo.
Esto empuja a los desarrolladores y vendedores a otra disciplina: no basta con terminar bonito.
Tienes que terminar útil.
La estructura de compra también se redefine: familia, sucesión y control
El cambio generacional no llega solo por fallecimientos.
También llega por decisiones anticipadas.
El reporte recoge que brokers, abogados y family offices ya ven ajustes en cómo se estructuran compras y cómo se integra a los hijos antes en conversaciones patrimoniales.
Aquí el punto fino es de control.
Cuando una familia decide “pasar” real estate, rara vez quiere pasar problemas.
Quiere pasar activos que no revienten por:
- Mantenimiento.
- Impuestos.
- Copropiedad mal diseñada.
- Falta de liquidez para operar.
La herencia inmobiliaria no es una entrega, es una operación.
Y eso reordena qué tipo de propiedades se vuelven más deseables dentro del lujo.
El dato incómodo: la resiliencia del lujo no es magia, es acumulación
El reporte insiste en una lógica: los compradores afluentes siguen activos, y la inversión en lujo inmobiliario en Estados Unidos creció 59.9% desde 2020 entre compradores con patrimonio neto mayor a $5M, frente a 16.3% en el resto de países.
Esa brecha explica por qué Estados Unidos se perfila como el mayor beneficiario del traspaso: hay más capital, más liquidez y una maquinaria inmobiliaria que absorbe ese capital con rapidez.
Implicación para México y LATAM: lo que heredas te obliga a profesionalizarte
- México y LATAM tienen otro marco fiscal y otro tipo de mercado.
- Pero el patrón es transferible: cuando el patrimonio inmobiliario cambia de manos, el que gana no es el que “recibe”.
- Gana el que opera.
- Tres lecturas ejecutables para tu ecosistema.
1) Desarrolladores: diseñen para heredarse sin drama
- Menos capricho caro.
- Más durabilidad, mantenimiento predecible y flexibilidad de uso.
- El comprador joven afluente no compra “para presumir”, compra para vivir y conservar valor.
2) Brokers: dejen de vender propiedades, vendan estructuras de decisión
- La conversación se mueve a planeación familiar, tiempos, y cómo se compra sin abrir frentes internos.
- En lujo, la fricción familiar es parte del deal.
3) Inversionistas: el activo no es la casa, es el flujo patrimonial
- Portafolios familiares van a rotar.
- Va a haber ventas por falta de uso, por costos de mantenimiento o por copropiedad inviable.
- Ahí nacen oportunidades para quien sabe comprar, operar y resolver.
- El “gran traspaso” no es una noticia aspiracional.
- Es un reordenamiento del mapa de poder inmobiliario.
- Y como siempre, el que domina no es el que trae apellido.
- Es el que trae estructura.