Persona de traje con brazos cruzados frente a oficinas modernas en el evento IMEI BOMA 2027. Persona de traje con brazos cruzados frente a oficinas modernas en el evento IMEI BOMA 2027.

IMEI BOMA cambia de presidencia con una apuesta por la operación

Descubre el inicio de IMEI BOMA 2026 2027 con Ariel Campos Trejo como nuevo presidente en un cambio significativo.

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La Asociación Mexicana del Edificio Inteligente y Sustentable arrancó una nueva etapa. IMEI BOMA presentó el inicio de la gestión de Ariel Campos Trejo como presidente para el periodo 2026–2027, en relevo de Alicia Bandala Pimentel, quien encabezó la organización en 2024–2025.

El movimiento tiene una lectura más amplia que la de un cambio de mesa directiva. En un mercado acostumbrado a concentrarse en desarrollo, absorción y precios, la nueva agenda pone el foco en otro frente: la operación del edificio. Ahí se juega una parte menos visible, pero cada vez más decisiva, del valor inmobiliario. La discusión ya no pasa solo por construir mejor, sino por administrar mejor, certificar mejor y sostener mejor el desempeño de los activos.

El cambio de mando llega en un punto sensible para la industria

IMEI BOMA planteó el arranque de la presidencia de Campos Trejo como una fase de continuidad y consolidación. La asociación sostuvo que buscará afianzarse como referente en edificación inteligente y sostenible en México, una meta que, leída con cuidado, implica elevar la conversación sectorial hacia estándares operativos más exigentes.

Ese matiz importa. En buena parte del mercado inmobiliario mexicano, la conversación pública sigue dominada por el pipeline, la inversión, la renta o la colocación. Pero la operación de los inmuebles —el conjunto de procesos que permite mantener seguridad, confort, eficiencia y continuidad funcional— suele aparecer después. No es un tema menor. En activos corporativos, de uso mixto o institucionales, una operación deficiente afecta costos, reputación, experiencia del usuario y, en el tiempo, competitividad.

La propia asociación ligó esta nueva etapa a una visión de “excelencia operativa” y formación con estándares globales. No es una frase decorativa. Es una definición de prioridades.

Siete ejes que desplazan la conversación del discurso a la ejecución

La nueva presidencia arrancó con un plan de trabajo de siete ejes. La lista, por sí sola, suena institucional. La lectura de negocio está en otra parte: casi todos los puntos buscan convertir el discurso de sostenibilidad e inteligencia en mecanismos de ejecución.

Los siete pilares anunciados por IMEI BOMA son:

  • fortalecimiento de la marca IMEI BOMA;
  • mayor valor al asociado;
  • impulso a alianzas estratégicas;
  • liderazgo en certificaciones;
  • reconocimiento a la excelencia;
  • expansión de conocimiento;
  • activación de la llamada triple hélice entre academia, gobierno e iniciativa privada.

El eje más concreto para el mercado probablemente sea el de certificaciones. IMEI BOMA dijo que buscará promover los estándares BOMA BEST y BOMA 360. BOMA BEST es un esquema de evaluación de desempeño ambiental y operativo; BOMA 360 reconoce prácticas de administración y operación de inmuebles. En ambos casos, el punto central no es la narrativa ESG, sino la capacidad de traducir estándares en gestión diaria.

Esa distinción vale la pena. En un entorno donde la palabra “sustentable” se usa con demasiada facilidad, certificar implica documentar procesos, medir desempeño y sostener disciplina operativa. Es más exigente que adoptar un lenguaje verde. También es más útil para un mercado que necesita comparables confiables y señales de calidad menos sujetas al marketing.

La señal de fondo: el valor del activo también se protege en la operación

Campos Trejo llega con una trayectoria que, de acuerdo con el material entregado, supera los 25 años en la industria y combina experiencia internacional en Siemens AG, Alemania, con su posición actual como Sales Head de SI Buildings para México, Centroamérica y el Caribe. La asociación subrayó precisamente ese perfil: tecnología, estrategia y ejecución alineadas con las demandas cambiantes del mercado.

La lectura aquí no es personalista. Es sectorial. Un perfil de este tipo al frente de una organización como IMEI BOMA sugiere que la agenda operativa podría ganar un tono más técnico y menos declarativo. Eso importa en un momento en que los activos enfrentan presiones simultáneas: control de costos, cumplimiento normativo, expectativas de usuarios, metas ambientales y necesidad de mantener competitividad frente a portafolios más sofisticados.

En real estate, el valor no se define solo al cierre del desarrollo o de la compra. Se sostiene —o se erosiona— durante la vida útil del inmueble. Ahí entran mantenimiento, automatización, eficiencia energética, seguridad, experiencia del ocupante y capacidad de adaptación. Todo eso cabe dentro de una misma idea: desempeño operativo.

México ha tendido a separar estas conversaciones. Una cosa es el edificio como producto y otra, casi secundaria, el edificio como sistema en operación. La hoja de ruta anunciada por IMEI BOMA sugiere que esa separación ya empieza a ser insuficiente.

Ganadores potenciales: administradores, activos institucionales y edificios que buscan estándar

Si la agenda anunciada se ejecuta, los primeros beneficiarios naturales serían los profesionales vinculados a la operación de inmuebles. El propio plan habla de generar valor inmediato para quienes trabajan en sostenibilidad y administración de edificios en México.

Hay una segunda capa de ganadores posibles: los activos que necesitan demostrar desempeño de forma verificable. En mercados más maduros, la operación estandarizada y las certificaciones funcionan como lenguaje común entre propietarios, administradores, usuarios e inversionistas. No resuelven por sí solas los problemas del inmueble, pero sí ordenan la conversación sobre calidad y gestión.

También podría fortalecerse el segmento de edificios corporativos y de uso mixto donde la sofisticación operativa ya no es opcional. En esos activos, la diferencia entre tener tecnología instalada y tener tecnología bien gestionada es material. La primera se compra. La segunda se construye con procesos, personal capacitado y seguimiento.

La incorporación de Alberto Morett Dosal como vicepresidente ejecutivo entra justamente en esa lógica. Según el material entregado, cuenta con más de 20 años de experiencia en administración de activos de uso mixto y corporativos, y con participación activa en el Comité Ejecutivo Internacional de BOMA. El mensaje institucional es claro: convertir estándares globales en ejecución técnica diaria.

El reto real no es el plan, sino su aterrizaje

El anuncio está bien estructurado. El punto crítico será otro: cuánto de esta agenda logra traducirse en adopción real dentro del mercado.

Las asociaciones sectoriales suelen producir marcos ambiciosos. El problema aparece en la fase de implementación. Reposicionar marca, crecer membresía, activar alianzas, expandir conocimiento y coordinar actores públicos y privados son metas razonables. También son metas difíciles de medir si no se acompañan de entregables concretos, calendarios y resultados verificables.

Hay una tensión inevitable entre ambición institucional y ejecución sectorial. La triple hélice —educación, gobierno e iniciativa privada— suena correcta sobre el papel, pero coordinar esos tres ámbitos rara vez es lineal. Lo mismo ocurre con la expansión de certificaciones: promover estándares es una cosa; lograr que más edificios los adopten y los sostengan en el tiempo es otra.

Ese será el verdadero termómetro de la gestión 2026–2027. No tanto la amplitud del discurso, sino la capacidad de mover prácticas.

Lo que esta transición le dice al mercado mexicano

El relevo en IMEI BOMA deja una señal útil para el mercado local. La competitividad inmobiliaria ya no depende solo de ubicación, producto o velocidad de colocación. Depende también de cómo se opera el activo una vez que entra en funcionamiento.

Esa lectura tiene implicaciones directas para México y, por extensión, para LATAM. En una región donde todavía conviven inmuebles de alta especificación con brechas notables en administración y mantenimiento, profesionalizar la operación deja de ser una conversación de nicho. Empieza a parecerse a una condición de permanencia.

La nueva presidencia de IMEI BOMA abre esa discusión desde un ángulo pertinente: estándares, formación, certificación y ejecución. Falta ver cuánto de ese marco se convierte en práctica extendida. Pero el diagnóstico de fondo ya está planteado. El edificio inteligente y sustentable no se define solo en el diseño ni en el brochure. Se prueba en la operación cotidiana, donde el mercado suele mirar menos y donde, en realidad, se decide una parte creciente del valor.