Proptech en LATAM crece 188%: el freno no es adopción, es valor mal empaquetado
El mercado repite dos historias cómodas.
Que la adopción tecnológica en real estate es lenta.
Que innovar cuesta millones.
En REBS Puebla, varios players los pusieron contra la pared. Y el dato que abre el debate no es menor: en cifras de LATAM PROPTECH, el ecosistema proptech en América Latina creció 188% en los últimos cinco años, con México y Brasil liderando el aumento y más de 400 startups activas. Esa oferta se concentra en verticales como marketplaces, automatización de procesos, smart buildings, financiamiento alternativo, digitalización inmobiliaria y análisis predictivo de datos, de acuerdo con lo compartido por Mario López (Taxare Soluciones) como moderador del panel.
Proptech significa tecnología aplicada a transacciones y operación inmobiliaria.
Marketplaces significa plataformas que conectan oferta y demanda en línea.
Smart buildings significa edificios con sensores y sistemas para operar eficiente.
Análisis predictivo significa modelos que anticipan demanda y precios con datos.
Ese crecimiento no prueba que todo funciona. Prueba que el mercado ya se movió.
La discusión real es otra: por qué una parte del sector sigue sintiendo que “no se puede”, cuando la oferta de soluciones ya es masiva.
El caso REBS Puebla: mitos viejos, fricciones actuales
Justino Mata (Tinsa by Accumin) planteó el desafío que normalmente se evita en público: entender cómo se está usando la tecnología y, sobre todo, quitarse el miedo, porque esto va a seguir creciendo. El punto aquí no es motivacional. Es de supervivencia competitiva.
Luego vino la frase que debería quedarse en la pared de cualquier comité de innovación.
Santiago Morales (Morada Uno) sostuvo que el mito de la adopción lenta es falso mientras exista valor: el mercado lo adopta. Si se está batallando en integrarlo, el problema suele ser que no se está entregando suficiente valor o que el valor no se entiende o está mal entendido.
Ahí está la tensión central:
el mercado sí compra valor, pero no perdona fricción sin recompensa clara.
Y eso reordena prioridades. No necesitas “más tecnología”. Necesitas mejor traducción del impacto.
Lectura de negocio: por qué “adopción lenta” es un diagnóstico flojo
Cuando alguien dice “la industria es lenta”, casi siempre está describiendo una de estas tres cosas:
1) El valor no está medido en el idioma del negocio
Si le hablas al desarrollador con features, te contesta con tiempos, costo, riesgo y ventas. Si no conectas con eso, no hay adopción. Hay curiosidad sin presupuesto.
2) La integración se subestimó
Integrar significa meter una herramienta en un proceso vivo, con gente, excepciones, permisos, auditoría, contratos y responsabilidades. Si el onboarding toma meses y no reduces trabajo desde la primera semana, te van a dejar morir en el “luego lo vemos”.
3) El comprador interno no tiene poder real
Innovación sin sponsor de P&L es decoración corporativa. Si la decisión vive en un comité sin dueño, se vuelve una fila de “buenas ideas” que nunca llegan a producción.
Por eso la frase de Morales pega: cuando cuesta integrarlo, revisa si el valor está bien definido, bien entendido y bien probado.
Innovar no es caro: lo caro es equivocarte de problema
René Monroy (CAPI) reventó el segundo mito con un ejemplo directo: mejorar un proceso con tecnología no exige millones; habló de montos de 20 a 25 dólares al mes como referencia de implementación.
Ese tipo de cifra hace una cosa útil: cambia la conversación de “presupuesto” a “prioridad”.
Si el costo de entrada es bajo, entonces la pregunta correcta es:
Qué proceso vas a mejorar.
Cuánto tiempo vas a ahorrar.
Qué riesgo vas a reducir.
Qué ingreso vas a acelerar.
Innovación barata sin claridad de problema sigue siendo cara, porque te roba foco y energía del equipo. La herramienta puede costar 25 dólares. El costo real es meter a la operación en un experimento sin resultado.
No construyas tu propia tecnología para ganarle al tiempo
Guillermo Jackson (Koppi) puso una realidad incómoda para desarrolladores: el desarrollo inmobiliario avanza mucho más lento que la tecnología, por lo que crear soluciones propias suele ser inviable. Recomendó adoptar tecnología existente y flexible para adaptarse al futuro y a nuevas generaciones de compradores.
Su argumento tiene un dato operacional detrás: un proyecto puede durar de cuatro a siete años. En ese tiempo, el stack tecnológico cambia varias veces y el producto digital que construiste “a la medida” puede quedar viejo antes de la entrega.
La implicación es fuerte:
Si tu negocio principal es desarrollar, tu ventaja no está en programar.
Está en seleccionar herramientas, integrarlas rápido y mantenerlas vivas.
Construir software propio solo tiene sentido si el software es el negocio o si la ventaja competitiva es imposible de comprar. En la mayoría de los casos, lo que necesitas es modularidad y velocidad, no propiedad del código.
Qué sí se ejecuta en 2026: un playbook corto, pero brutal
Con el crecimiento del ecosistema proptech y la cantidad de verticales activas, el error típico es querer “transformar todo”. Termina en nada.
Mejor: ejecuta por palancas.
Palanca 1: Automatiza lo que más fricción genera
Automatización significa quitar pasos manuales repetitivos del proceso.
Empieza por lo que hoy te roba horas: seguimiento, documentación, control de cambios, reportes, conciliaciones.
Palanca 2: Digitaliza donde hay dinero o riesgo
Digitalización inmobiliaria significa mover flujo a sistemas, no a chats.
Contrato, cobranza, pipeline comercial, verificación, postventa. Donde se pierde dinero o se generan pleitos, ahí se justifica.
Palanca 3: Usa datos para decidir, no para decorar
Análisis predictivo sirve si cambia decisiones: pricing, inventario, zonas, timing, absorción. Si no afecta una decisión real, es dashboard bonito.
Palanca 4: Compra flexibilidad, no promesas
En un mercado que cambia rápido, el software que gana es el que se adapta: APIs, integraciones, escalabilidad y salida clara si no funciona.
Qué podría salir mal: los tres errores que más se repiten
Error 1: Comprar la solución antes de definir el problema
Terminas adaptando tu operación al software, no al revés. Y pagas con caos.
Error 2: Implementar sin “dueño”
Sin un responsable con autoridad y métricas, el proyecto se vuelve tarea secundaria. Muere en silencio.
Error 3: Confundir adopción con capacitación
Capacitar no es adoptar. Adoptar es cuando el proceso cambia y se sostiene sin empujones.
Lo que deja REBS Puebla: el mercado ya no discute si, discute cómo
El panel dejó una línea clara.
La adopción no es lenta cuando hay valor.
La innovación no es cara cuando atacas un proceso real.
La tecnología propia es un lujo peligroso cuando tu ciclo es de años.
Con un ecosistema que, en cifras compartidas, creció 188% en cinco años y concentra cientos de startups activas, el reto para México no es “descubrir proptech”. Es profesionalizar la compra, la integración y la medición del impacto.