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Falta de inversión energética erosiona la confianza de las empresas

La escasez de inversión en generación y distribución de energía eléctrica ha reducido la confianza de las empresas para instalarse y expandirse en México, especialmente en parques industriales, limita el nearshoring y evidencia la necesidad de impulsar infraestructuras confiables y competitivas. El 91 % de las empresas reporta dificultades para garantizar suministro estable.

La falta de inversión en la generación y distribución de energía eléctrica en México está teniendo un impacto tangible en la confianza empresarial y en la atracción de nuevas inversiones productivas, según el presidente de Comce Noreste.

La advertencia llega en un momento en que el país intenta posicionarse como destino clave del nearshoring global —la relocalización de cadenas de suministro hacia Norteamérica—, un contexto en el que fiabilidad y capacidad energética son factores centrales de decisión para empresas que buscan instalar o expandir operaciones.

La señal más directa: paro de parques industriales

De acuerdo con Javier Cendejas Meneses, presidente de Comce Noreste, 91% de las empresas reporta dificultades para garantizar el suministro eléctrico en parques industriales, y aproximadamente 40% enfrenta problemas con el abastecimiento de gas natural, combustible clave para procesos industriales y generación térmica.

Estos problemas no son aislados ni temporales:

  • La capacidad instalada de energía eléctrica del país —cercana a 83,000 MW según datos oficiales recientes— luce ajustada frente a la presión creciente de nueva demanda productiva.
  • La escasez o intermitencia del suministro obliga a las empresas a considerar alternativas propias (generadores, renovables privadas) para asegurar operaciones estables.

La incapacidad de garantizar energía confiable en polos industriales simboliza una barrera para proyectos de inversión, incluso cuando estos cuentan con capital y voluntad de ejecución.

Por qué importa ahora: nearshoring vs energía

El nearshoring —que ha reposicionado a México como destino de manufactura avanzada y logística regional— depende de infraestructura energética robusta y asequible. Sin ella, el país puede perder competitividad frente a otros mercados emergentes o consolidados.

Un análisis de EGADE Business School advierte que la insuficiente inversión en el sector energético ha dejado al país incapaz de satisfacer la demanda adicional que traerían proyectos de relocalización industrial, lo que podría “desincentivar” a empresas a invertir si no se asegura el suministro.

Esta tensión entre oferta de energía y exigencias del mercado global no es solo una percepción: es un riesgo operativo que influye directamente en las decisiones de ubicación de capital.

Causas estructurales y obstáculos

El problema tiene raíces más profundas que la simple falta de infraestructura:

  • La incertidumbre regulatoria en el sector energético de México ha sido citada como una de las causas principales para frenar inversiones privadas en nuevas plantas y redes.
  • Sectores como el eólico han visto proyectos construidos que aún no entran en operación comercial por falta de interconexión o trámites pendientes.
  • La transición energética y la penetración de renovables aún están rezagadas, con política y regulación que no generan claridad ni confianza para capitales con objetivos ESG (ambientales, sociales y de gobernanza).

La combinación de estos factores crea un entorno donde las empresas evalúan no solo el costo de energía, sino su confiabilidad futura y los riesgos asociados a interrupciones.

Consecuencias económicas reales

La falta de confianza por temas energéticos tiene efectos mensurables en la economía productiva:

  • Limitación de operaciones y expansión: empresas dudan en comprometer capital en zonas con suministro débil.
  • Aumento de costos operativos: hay presión para invertir en respaldo energético privado (generadores, paneles solares, baterías) solo para garantizar continuidad.
  • Competitividad regional deteriorada: otros destinos emergentes con mejores condiciones energéticas pueden atraer inversiones que México está en posición de capturar.

En segmentos como manufactura y logística —clave para el desarrollo industrial, la exportación y el real estate asociado a parques industriales—, la energía no es un insumo más: es condición de posibilidad para negocio.

Lectura para real estate y capital corporativo

Para desarrolladores inmobiliarios industriales, fondos de inversión y capitales corporativos centrados en activos productivos, este fenómeno adquiere varias implicaciones:

  1. Redefinición de riesgos locacionales: la disponibilidad energética se vuelve tan crítica como infraestructura logística o acceso a mercados.
  2. Prima por ubicaciones con energía confiable: parques industriales con contratos de suministro robustos o infraestructura alternativa pueden demandar rent premiums estables.
  3. Estrategias de resiliencia operativa: integrar soluciones energéticas propias (micro-redes, renovables in situ) puede ser un componente estratégico de underwriting de proyectos.
  4. Impacto en valoración: la incertidumbre sobre suministro puede traducirse en mayores cap rates o descuentos para activos en zonas con energía débil relativa.

La paradoja 2026

México entra a 2026 con discursos de competitividad (nearshoring, manufactura avanzada y expansión de exportación) y con realidades energéticas que todavía no acompañan ese discurso.

La transición energética y la ampliación de capacidades no solo deben ser metas ambientales o de política pública: son condiciones estructurales para sostener la confianza de capital productivo.